Más de Opinión

Opinión Al margen

Mala mujer

Pocos reparan en las mujeres que hacen buenos a los hombres, que trabajan en la sombra para que, al final, acaben siendo ellos los que ocupen el centro de la foto

Rosa Palo

Whatsapp

Mientras que en las revistas analizan los looks de la reina Rania de Jordania, su marido Abdalá II sofoca un golpe de estado promovido por su hermanastro Hamzah, hijo del difunto rey Hussein y de su última esposa, la reina Noor. El hermanastro estaba llamado a suceder a Abdalá al trono hasta que este cambió de opinión y designó a su hijo. A partir de ahí, convierten el duelo de estilo entre la reina Rania, «icono de la moda», y la reina Noor, «la Grace Kelly de Oriente Medio», en una lucha por sentar a sus primogénitos en el trono hachemita: acusaron a Rania de maquinar para que su hijo fuera el heredero y, ahora, culpan a Noor de estar detrás del complot. A eso hay que añadir otro drama: el de ver qué te pones para sofocar o promover una rebelión. Ya seas reina o plebeya, una nunca tiene suficiente ropa en el armario.

Desde el principio de los tiempos, nos siguen echando la culpa a las mujeres. Eva mordió la manzana y originó la expulsión del Edén, Helena provocó la guerra de Troya, Yoko Ono la disolución de los Beatles y Nevenka Fernández la perdición de Ismael Álvarez. Nosotras somos las responsables de todos los males del mundo, de manejar a los hombres como si ellos fueran seres sin voluntad, marionetas en la cuerda que bailan al son de madres dominantes, esposas ambiciosas y amantes sin escrúpulos. Ay, qué aburrimiento. Y qué injusto, que es peor. En cambio, pocos reparan en las mujeres que hacen buenos a los hombres, que trabajan en la sombra para que, al final, acaben siendo ellos los que ocupen el centro de la foto, arrogándose los méritos y haciendo que los focos vayan hacia sus personas. De esos, hay unos cuantos. Lo que no hay es forma alguna de sacarlos de ahí. Ni a culazos.

Temas

Comentarios

Lea También