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Marruecos: además del Sahara, Ceuta y Melilla

Hay que destacar que se ha cometido la torpeza e ingenuidad de traer al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a España por petición de Argelia, con pasaporte diplomático y nombre falso

Jose-Daniel Vila Robert

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Jose-Daniel Vila Robert. Foto: DT

Jose-Daniel Vila Robert. Foto: DT

Como es sobradamente conocido los vecinos siempre se llevan mal, pero el caso de Marruecos es especial. El Reino alauita, desde hace mucho tiempo, en las etapas finales del franquismo, tiene un proyecto nacional muy claro y definido que no hay que ignorar. Ese proyecto pasa porque se reconozca su soberanía sobre el Sahara Occidental e incluye, asimismo, la incorporación a su territorio de las plazas de Ceuta y Melilla.

El proyecto está vertebrado desde la Marcha Verde y está destinado a convertir Marruecos en una potencia regional en el Norte de África y en el Mediterráneo Occidental. Y además con aspiraciones a ser la vía de entrada de las inversiones en el África Subsahariana. En realidad, se trata de un objetivo estratégico, al que se destinan ingentes recursos, incluido un esfuerzo armamentístico descomunal, en relación con su Producto Interior Bruto (PIB). 

Y, como se ha dicho, siempre aprovechan los momentos de flaqueza de España. Ocurrió cuando organizaron la Marcha Verde, en noviembre de 1975, aprovechando que Franco agonizaba y lo han vuelto a hacer ahora, cuando ven enfrente a un Gobierno, el de Pedro Sánchez, que vive al día y que se sostiene gracias a unos socios, indisimuladamente traidores a los intereses de España, que le chantajean y abusan de su debilidad. No hay que olvidar que Pablo Iglesias, como vicepresidente del Gobierno, apoyaba abiertamente al Frente Polisario.

Y hay que destacar que se ha cometido la torpeza e ingenuidad de traer al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a España por petición de Argelia, con pasaporte diplomático y con nombre falso, para intentar que los marroquíes no se enteraran. Esta torpeza en las relaciones diplomáticas, capitaneadas por la ministra Arancha González Laya, ha armado de argumentos a un régimen que no tiene escrúpulos en lanzar niños a las frías aguas del Estrecho, sin con ello cree que va a obtener cualquier ventaja estratégica. Europa ha salido al paso defendiendo la posición de España e incluso advirtiendo con sanciones a Marruecos si no se comporta bien. Estados Unidos en las postrimerías de Trump y ahora con Biden a la cabeza, no va a prestar en esta ocasión ninguna atención al Gobierno de Pedro Sánchez.

La embajadora de Marruecos en España ha sido llamada a consultas y declara enfáticamente que no volverá, hasta que el líder del Frente Polisario sea detenido y juzgado por crímenes, de los que no se aportan pruebas concluyentes. Así las cosas y con el envalentonamiento que supone el apoyo de Estados Unidos, la presión va en aumento y las migraciones ilegales atacan la soberanía territorial de nuestro país, sin que el Gobierno tenga adecuada capacidad de respuesta.

A mayor abundamiento, Alemania y, sobre todo, Francia tienen su propia agenda con Marruecos y el desafío a España, con la presión sobre Ceuta y Melilla, les parece en realidad a estos dos países un problema menor, que es muy posible que no les impida ponerse de perfil si llegara el caso. Todo el mundo lo sabe, pero el Gobierno de Pedro Sánchez lo ignora. Es decir, todo el mundo lo sabe menos el que lo tiene que saber.

Jose-Daniel Vila Robert es ex subdirector general y director de Patentes e Información Tecnológica del Ministerio de Industria y Energía.

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