Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Más Alejandros Sanz

Enrique Arias Vega

Whatsapp

El gesto de Alejandro Sanz contra el maltratador de una mujer ha tenido muchísima más repercusión que todas las campañas institucionales al respecto.

Uno no sólo es un escéptico sobre las manifestaciones de repulsa tras un asesinato machista, sino que teme que de alguna manera instiguen al siguiente psicópata a que cometa un nuevo crimen contra alguna mujer. Me remito para ello a las escalofriantes estadísticas de víctimas que continúan año tras año sin descender, pese a las repetidas declaraciones públicas contra ellas.

El retorcido “razonamiento” de esos salvajes agresores podría ser el opuesto al que se pretende: “Lo que me sucede a mí con mi pareja le pasa a mucha otra gente, así que es normal que los hombres golpeen a la mujer que se lo merece”, parecen creer.

Ya ven qué horrible aberración. Pero seguramente así es cómo piensan esos bestias que una semana sí y otra también, por desgracia, continúan cometiendo estos crímenes brutales.

Por eso, lo que se requiere es una condena social cotidiana y permanente de esas actitudes y no esporádicas manifestaciones de desaprobación a toro pasado. En esa acción deberíamos participar todos al primer síntoma de maltrato: familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo…, quienes en cambio solemos mirar hacia otro lado por aquello de no resultar entrometidos, de no querer comprometernos o de evitar meternos en un lío.

Semejantes acciones preventivas y constantes sí que serían eficazmente disuasorias. Es lo que ha hecho Alejandro Sanz al parar su concierto para abroncar al maltratador, ponerlo en evidencia y echarlo de la sala.

Si hubiera más Alejandros Sanz que se comportaran igual, seguro que muchos asesinos en potencia se lo pensarían dos veces antes de actuar.

Temas

  • TRIBUNA

Comentarios

Lea También