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Mas salió bien parado, sin convencer

Salió airoso, pues nadie pudo probar nada, pero en el aire quedan bastantes interrogantes
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La declaración de Artur Mas ante la Comisión de investigación sobre fraude y evasión fiscales, más conocida como Comisión de investigación sobre el ‘caso Pujol’, en el Parlament de Catalunya salió bien parado, aunque no convenció a la oposición. De hecho cuesta creer que después de haber sido Conseller de Obras Públicas, Conseller de Economía y Finanzas y Conseller en Cap (jefe de Gobierno) con Jordi Pujol «no sabía nada y no se enteró de nada» de los negocios que hacían por detrás los hijos de Jordi Pujol sirviéndose de la Generalitat.

Comenzó la sesión con una intervención de Artur Mas que duró 45 minutos. La línea argumental fue: el caso Pujol es un asunto personal y familiar que no afecta ni a CDC, ni a CiU ni a la Generalitat, ni a él, sino sólo a Pujol y su familia. Mas se desmarcó de la familia Pujol y nada sabe de sus herencias y fortunas. Se enteró de la declaración de Pujol del 25 de julio pasado, el mismo día a las 8 de la mañana. Sabía que esta declaración, dijo, haría mucho daño a CDC, a CiU y al propio Mas. Pero no dijo que no lo hiciera. Era en plena campaña independentista del gobierno catalán presidido por Mas. Artur Mas, afirmó, ha tenido muchas acusaciones en su vida, una incluso en plena campaña electoral, pero nada se ha demostrado, «porque no hay nada». ¿Y el 3 por ciento de comisiones que habló Maragall? No sabía nada de nada, ni tampoco de Lluís Prenafeta, secretario general de la Generalitat, ni de Macià Alavedra, su predecesor en la Conselleria de Economía.

En la sesión parlamentaria, que duró más de cuatro horas, Artur Mas consiguió que el clima fuera sereno, lo que le favoreció. No hubo estridencias, salvo la intervención de Alicia Sánchez-Camacho a la que acusó de no querer comparecer en otra comisión de investigación del Parlament. Además, Artur Mas le espetó que maquinó con Javier de la Rosa para investigar posibles casos de corrupción en CiU. Sobre la cuenta de su padre en Liechtenstein, Mas dijo que la herencia fue a parar a su madre, y que personalmente nunca ha tenido «ni un euro, ni un céntimo» en una cuenta extranjera, ni él ni su esposa Helena Rakosnik. La Audiencia Nacional ya absolvió a su padre de posible delito fiscal, dijo Artur Mas, pero no dijo que la sentencia fue por prescripción.

Artur Mas negó acusaciones porque no se podían demostrar. «Me han acusado muchas veces, incluso en plena campaña electoral, pero no han encontrado nada porque no hay nada», dijo. Claro que no salió todo. No salieron los millones que fueron a parar al Grupo Godó con destino a la emisora RAC1 hoy líder de audiencia en Catalunya, a la televisión 8TV y a la edición de La Vanguardia en catalán, diario que aparece todas las mañanas, gratuitamente, en los asientos de trenes y ferrocarriles dentro del territorio catalán.

Para quienes escuchamos la larga intervención de Artur Mas notamos que se supo defender, y que tuvo la habilidad en saber decir que todos los partidos catalanes allí presentes, que han gobernado de una u otra manera, tienen o han tenido problemas en temas fiscales. Artur Mas dijo que él no podía saber si diputados o consellers de su partido o familiares de Pujol hubieran cometido irregularidades, como tampoco pueden saberlo otros partidos, como es el caso de un diputado de Ciudadanos, que tuvo que dimitir por fraude fiscal. Sacó a relucir los gobiernos del tripartito que trataban con empresas, lo mismo que Artur Mas, para evitar deslocalizaciones. Ahí entraban tanto Esquerra Republicana, como el PSC de Miquel Iceta, como Iniciativa-Verds de Joan Herrera.

Por parte de Esquerra no intervino Oriol Junqueras –que se pasó la sesión pasando mensajes desde su móvil– sino Oriol Amorós. La comisión de investigación está presidida por el diputado y líder de la CUP David Fernàndez, quien estuvo muy a tono con lo que debe ser la presidencia de una comisión parlamentaria. David Fernàndez (CUP), el que abrazó a Artur Mas el 9-N, tiene ganado el aprecio de sus compañeros por su buen hacer parlamentario, a pesar de su vestimenta.

En resumen, visto desde Catalunya, Artur Mas, aunque aplazó cuatro veces su comparecencia –gracias al apoyo que tuvo de Esquerra Republicana– salió bien parado en la comisión de investigación, aunque no ha despejado las dudas. Se salió airoso de las acusaciones pues nadie pudo probar nada, pero en el aire quedan bastantes interrogantes. Vino a decir, como lo hizo Jordi Pujol –aunque sibilinamente– que quien esté libre de acusaciones que tire la primera piedra. Artur Mas, arropado por los suyos en el Parlament, los mismos que arroparon a Oriol Pujol cuando fue a declarar al juzgado, marcó distancias con la familia Pujol, señalando que hoy CDC y la Generalitat ya no son patrimonio de los Pujol, sino que hay una nueva generación. ¿Conseguirá convencer?

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