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Morbo, justicia e información

Los órganos judiciales no deben dar pábulo ni posibilidad al morbo de ningú tipo
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Estamos en la sociedad del morbo. Incluso cuando buscamos justicia e información. Y parece que nadie reacciona contra esta lacra social.

Prima en morbo, sobre todo, por doquier. En la actuación de muchas instituciones, en la función de muchos medios de comunicación y en la curiosidad de mucha gente. Seguramente el morbo es el producto que más se consume y el más rentable. Morbo es la satisfacción de los instintos primarios, en lugar de los más cultivados. Coloquialmente, es el atractivo que despierta una cosa que puede resultar desagradable, cruel, prohibida o que va contra la moral establecida.

Cuando los órganos judiciales, policiales o administrativos encargados de lograr o impartir justicia y poner orden, crean situaciones que sobrepasan a esta función, rayando al exceso, a la venganza o a la conculcación de la dignidad de las personas, dan rienda suelta al morbo.

Cuando los medios de comunicación sobre valoran la importancia, por exceso o repetición injustificada, de unos hechos antisociales, crueles, desagradables o reprobables, o sus aspectos menos éticos ir estéticos, que no añaden interés informativo, contribuyen al morbo con la palabra o la imagen.

En privado, se manifiesta abiertamente la repugnancia o rechazo ante estos comportamientos. En público, se hace más moderadamente, por temor a ser considerado poco liberal o restrictivo de la libertad de información. Es un error, la libertad es para informar de todo y lo más ampliamente posible, no para ofender, denigrar o machacar a alguien.

Y la actuación de los órganos judiciales y de quienes de ellos dependen, también deben atenerse escrupulosamente a su función. Y no dar pábulo ni posibilidad al morbo de ningún tipo y en ninguna circunstancia.

Y las instituciones -profesionales o institucionales- encargadas de velar para que no se caigan en estas practicas, debieran cumplir su función. Y los las edites sociales -intelectuales, pensadores, creadores de opinión- no pueden dimitir de su misión de denuncia y orientación. Conviene redimir a nuestra sociedad del consumismo del morbo.

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