Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Moscú entra en escena en Siria

Redacció

Whatsapp

Sólo dos días después del encuentro Putin-Obama del lunes en Nueva York, la fuerza aérea rusa llevó a cabo ayer sus primeros bombardeos contra lo que Moscú describe como «bases terroristas» y algunos observadores tienen por posiciones de la oposición convencional -y pro-occidental- al presidente Al-Assad. Aunque Putin había obtenido el exigido aval parlamentario para lanzar acciones militares en el exterior, llama la atención la rapidez con que las ordenó y cómo las ubicó en la nebulosa jurídico-política que rodea el esfuerzo internacional contra los islamo-terroristas mientras apoya a los insurgentes anti-Assad. Washington examina qué hacer con la súbita aparición de Moscú en el escenario en una doble dimensión, política y militar. Las dos partes se necesitan porque comparten intereses comunes y la ocasión lo vale. La inolvidable y fracasada intervención rusa en el Afganistán de los ochenta permite suponer que la operación en marcha será limitada, pero indica que Putin apoyaría in extremis a la minoría alauí (la comunidad del régimen y clan de los Assad) si, en último caso tuviera que retirarse a su feudo del norte, la provincia de Latakía. ¿Salvar a Al-Assad a cuenta de contar con él y su poderoso aliado ruso contra el califato terrorista? Tal es el dilema de Washington, y los indicios apuntan a que el pragmatismo hará el milagro, con un calendario pactado, y aunque, como dice el viejo aforismo, haya que cerrar un ojo y la mitad del otro.

Temas

  • EDITORIAL

Comentarios

Lea También