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Mossèn Cinto, español y catalán

Verdaguer, en el fondo era un gran catalán y un gran español. Además de un convencido católico a pesar de todas la iniquidades de que fue objeto en su vida
 

Julio Pardo Rodríguez

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Julio Pardo Rodríguez

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Me quiero fijar hoy en una figura histórica que ya en su vida sufrió inmensa injusticia y después de su muerte, a pesar de haber sido quizás quien más hizo por el «catalán» en pleno siglo XIX y le dio un inmenso impulso, está apartado, olvidado y hasta denostado, repito, injustamente.

Me refiero a Jacinto Verdaguer o Mossèn Cinto. Existe un trabajo de quien fue gran historiador sevillano, Don Jesús Pabón y Suárez de Urbina, que en 1954 publicó un gran discurso o tesis: El drama de Mosén Cinto, trabajo que recomiendo estudiar a cuantos se interesen por este gran personaje.

Ya desde muy joven vivió entre la antipatía de unos, el odio de otros y la injusticia de casi todos, teniendo que aguantar todo tipo desprecios, persecuciones y afrentas. Una vida que en permanente situación de defensa, nos recuerda la máxima de Ramiro de Maeztu, «vivir es defenderse», insiste además en su condición de sacerdote, vocación a la que jamás renunció y quizás le ayudó en su permanente persecución.

Mossèn Cinto vive una Cataluña culturalmente brillante, pero en una época histórica como la segunda mitad del siglo XIX español, complicadísimo y violento. Vivió pues también la complicada y activa vida del general Prim.

El catalanismo que es que es una corriente cultural que surge y se desarrolla extraordinariamente en ese siglo XIX tiene como, permitáseme la expresión, locomotora en pro del catalán, especialmente a Verdaguer. Invito a leer sus obras, que solo pueden ser trabajo de una persona muy estudiosa, de gran sentimiento, y con las ideas muy claras de lo que piensa y adonde va. Los Juegos Florales, que realmente dieron al catalán un gran salto de progreso y conocimiento, fue debido a Verdaguer.

En 1877 el consistorio de los Juegos Florales le concede el premio extraordinario de la Diputación de Barcelona por el poema La Atlántida. Es su consagración como poeta. Menéndez y Pelayo se refiere a Verdaguer como «el poeta con más dotes creativas de España».

Junto a la compleja poesía de La Atlántida, aparecen poemas y canciones de una sensibilidad que incluso hoy hacen mella en el corazón de la personas. L’emigrant, que empieza «O dolça Catalunya pàtria del meu cor...». O el Virolai o el libro de poemas Patria que recopila los de distintas épocas de su vida.

Me pregunto por qué una figura literaria, poética, de lo mejor que ha visto Cataluña, no se da a conocer, no se estudia en los colegios e institutos, no se divulga. Y llegamos a una tristísima conclusión. Verdaguer, en el fondo era un gran catalán y un gran español. Además de un convencido católico a pesar de todas la iniquidades de que fue objeto en su vida. Y observamos con frecuencia en sus obras, su gran admiración por Cataluña, por España y por la Virgen. Argumentos suficientes para que los actuales separatismos, insensatos, incultos y egoístas, renuncien, escondan, rechacen figuras y obras como la Verdaguer. Inconcebible, pero desgraciadamente cierto. Y ese es uno de sus grandes errores, la incongruencia entre su aparente defensa de Cataluña, que quiebra al ponerse en evidencia que defiende el terruño, el cortijo de unas minorías u oligarquía de apellidos ilustres, porque se consideran dueños de Cataluña, y nada les importa de su gente y su tradición. ¡Qué gran error y qué gran traición!

En alguna ocasión he preguntado a ciertas personas qué escogerían como himno o canto que mejor identificara el ser catalán, si Els Segadors o el Virolai, por ser almenos hasta hace no mucho tiempo, de todos conocidos. La respuesta, sensible y poética, se ha decantado por el Virolai. Siempre se me dijo Els Segadors es como más cruel, más violento...

Reproduzco para acabar alguno párrafos de poemas y canciones: «Dels catalans sempre sereu princesa, del espanyols estrella d’Orient...» (Virolai).

«Lo teu present esplèndid és de nous temps aurora; tot somiant fulleja lo llibre del passat; treballa, pensa, lluita; mes creu, espera i ora, qui enfonsa o alça els pobles és Déu, que els ha creat» (Oda a Barcelona).

«Verge de Montserrat... donau abric a Espanya, la malmenada Espanya, que ahir abrigava el món», (Goigs a Reina de Catalunya, la Mare de Déu de Montserrat).

«Lo cel vos dona real corona d’estrelles mil, y eixa muntanya vos dona Espanya per camaril» 
(Salve de los monjes de Montserrat).

«Espanya us vol per Nord preneula vos per filla» (Himno por el milenario de Montserrat).

«O Cor, España us crida sortiu si us plau,encés astre de vida brillau brillau» (Coplas al Sagrado Corazón).

«Oh Verge Immaculada, per Vostra Concepció, d’Espanya Reina Amada, salvau vostra nació 
(a la Inmaculada, patrona de España).

Injusto en síntesis el trato que recibe Mosén Cinto, especialmente por los políticos y sus simpatizantes que se definen catalanistas.

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