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Nadar y guardar la ropa

La ocultación de las intenciones de pactos políticos no se corresponde con las exigencias de ahora de los ciudadanos
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Pablo Iglesias ha manifestado abruptamente que «el tema de los pactos no se discute en Podemos» hasta después de las elecciones. Obviamente, es ésta una opción perfectamente legítima, que ya han adoptado los partidos convencionales habitualmente: se disimulan las afinidades, se simulan actitudes hipócritas durante las campañas y después se pacta con quien convenga para conseguir el poder. Esta ha sido una práctica habitual en todas las formaciones que han llegado a fraguar pactos de toda índole. En Catalunya hemos visto pactos de CiU con el PP y en Extremadura alianzas aún más impensables como el apoyo de los comunistas y los conservadores del Partido Popular. Lo que sucede es que Podemos ha adoptado desde su irrupción en el panorama político una actitud muy exigente desde el punto de vista de la ética política, por lo que lo natural sería que el partido encabezado por Iglesias explicase a priori, antes de ir a las urnas, con quién está dispuesto a pactar y con quién no. Así se evitarían sorpresas y todos sabríamos a qué atenernos. La propensión a querer nadar y guardar la ropa es muy humana, pero la picaresca en política ya nos ha traído hasta aquí, a un punto en que la ciudadanía, irritada, está exigiendo un cambio de principios, de valores y de procedimientos. Y no parece que esta táctica de ocultación de las verdaderas intenciones vaya precisamente en la dirección de los tiempos nuevos.

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