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Ningunear a la Patrona

¿Alguien se imagina que en Tortosa no se venerara a la Mare de Déude la Cinta en su fiesta?

Salvador Aragonés

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Ningunear a la Patrona

Ningunear a la Patrona

La Virgen de la Merced, o Virgen de las Mercedes, tiene un gran arraigo popular, no solo en España y Portugal, sino en toda América Latina. Concretamente es la patrona de Santo Domingo y del Perú y en Argentina, Perú y Ecuador es la patrona de sus Fuerzas Armadas, donde es llamada incluso Generala o Gran Mariscala. La Orden de la Merced fue aprobada por el papa Gregorio IX como orden militar para liberar a los presos en manos de los musulmanes. En España y Portugal es patrona de los presos, y la tienen por patrona las ciudades de Barcelona, Cádiz, Jerez y muchas otras ciudades de toda la geografía peninsular.

Por estas razones, hay muchas imágenes de esta Virgen en Europa y en el continente americano, donde en muchas provincias, estados y ciudades la tienen como patrona. Especial devoción la tienen los argentinos de Tucumán, que nombraron patrona a la Virgen de la Merced o de las Mercedes, porque el general Belgrano estuvo orando mucho tiempo ante la imagen de la Virgen el día 24 de septiembre de 1812 y consiguió una victoria increíble –por la disparidad de fuerzas y material bélico-- frente las tropas españolas y así ganó otras batallas y alcanzó la independencia de Argentina. El general Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando.

La Virgen de La Merced fue llamada por san Juan Pablo II, en su primera visita al Perú en 1985, “La Estrella de la Fe y de la Evangelización”. La Virgen de la Merced llegó al Perú con el conquistador Francisco Pizarro, que llevaba consigo a varios religiosos mercedarios quienes edificaron su primera iglesia conventual en 1535.

También en Cuba se venera a la Virgen de la Merced, además de la patrona Virgen de la Caridad y del Cobre, en una antigua y popular iglesia de La Habana Vieja. Es una iglesia barroca que cuenta con más fieles y más participación popular de la capital.

Y junto a Cuba tenemos a otros países como Chile, Venezuela, Bolivia, Guatemala, Colombia, donde la devoción popular es alta. En Estados Unidos es la patrona del Estado de Delaware. También la Virgen es muy venerada en Filipinas, Méjico, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Puerto Rico, Uruguay y también en Brasil y en Portugal.

La Virgen de la Merced, que significa también Misericordia, tiene una especial presencia en la Iglesia en este año en que se celebra el Año Santo de la Misericordia. Es una virgen misericordiosa.

Su historia nació en Barcelona, a orillas del mar Mediterráneo, cuando el 2 de agosto del año 1218 –hace casi 800 años—se apareció la Virgen a san Pedro Nolasco para pedirle que fundara una orden religiosa para liberar a los cristianos presos, principalmente por los musulmanes. Miguel de Cervantes da testimonio de ello en su obra Los baños de Argel. El Mediterráneo estaba entonces lleno de corsarios, turcos y de sarracenos, que atacaban a los barcos y desembarcaban en las costas llevándose a muchos cautivos.

San Pedro Nolasco contó para su fundación con la ayuda del gran jurista san Raimundo de Peñafort y del mismo rey Jaime I, el Conquistador. Fundó la Orden de los Mercedarios, que se extendió primero por la península Ibérica y después hacia América, Francia, Italia y toda Europa. El papa Inocencio XII estableció para toda la Iglesia la fiesta religiosa de la Virgen de la Merced en 1686, y la fijó para el 24 de septiembre.

En 1687 Barcelona tuvo una grande y espantosa plaga de langostas. Los barceloneses imploraron la intervención de la Virgen de la Merced, la cual hizo el milagro o la gracia de terminar la plaga. Por este motivo, el gobierno de la ciudad, el Consell de Cent, la nombró Patrona de Barcelona, sustituyendo a Santa Eulalia, que pasó a ser co patrona. No fue hasta dos siglos más tarde (en 1868) que el papa Pío IX erigió canónicamente a la Virgen patrona de la ciudad.

Desde el siglo XVII la devoción a la Mare de Déu de la Mercè (Virgen de la Merced) no ha cesado entre los barceloneses y la han hecho incluso Princesa de Barcelona, como reza una popular sardana (la danza catalana más importante). Es más, en la guerra de Sucesión española, entre borbones y austracistas (1714), antes de capitular en favor del Rey Borbón (Felipe V), las autoridades civiles catalanas nombraron a la Virgen de la Merced “Generala” de su ejército, al haber dimitido el general jefe Antonio Villarroel.

Es una pena que el actual Ayuntamiento de Barcelona, en las fiestas mayores de la ciudad, ignore a la Virgen de la Merced, su patrona, e ignore el origen religioso de la fiesta. Barcelona puede ser la única ciudad del mundo en que no se venera oficialmente a la Patrona, por expreso deseo de un partido político de extrema izquierda: Podemos o En Comú Podem (franquicia catalana).

¿Alguien se imagina que en Tortosa no se venerara la Mare de Déu de la Cinta en su fiesta? ¿O que en Reus no se venerara a la Mare de Déu de Misericòrida el día de su fiesta? ¿O que en Zaragoza no se venerara a la Virgen del Pilar en su fiesta? ¿O en Madrid la Virgen de la Alkumeda? y en Valencia La Mare de Déu dels Desemperats? O en Sevilla La Macarena? ¿O en Cádiz la Virgen de las Mercedes? El alcalde de Cádiz bien que asiste ¡Y es la misma Virgen!

Hoy la acción educativa y asistencial mercedaria, que sigue las obras de misericordia, se dirige a los marginados y abandonados, en la reinserción de los presos, los refugiados, los enfermos y personas esclavizadas por la drogadicción, por los malos tratos y por situación de desamparo.

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