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No amaina la 'Soriasis'

Hay que reconocer que Soria al menos tiene experiencia en paraísos fiscales

Carlos Iaquinandi

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Tras cuatro o cinco días de «Soriasis» institucional, nos queda claro que las declaraciones intentando justificar la designación del ex ministro de Industria como consejero delegado del Banco Mundial, eran un rosario de mentiras. El presidente en funciones, los ministros de economía y de justicia, y otros altos cargos del gobierno y del PP dieron argumentos falsos para encubrir una propuesta que nunca tendría que haberse formulado. Las críticas impregnaron al propio PP, donde muchos no comprendían ni compartían ese paso en falso. Tampoco contaron con las normativas del Banco Mundial, que al menos en el papel exigen una trayectoria «honorable» a los candidatos a consejeros.

Hace solo unos meses Soria tuvo que renunciar al ministerio, pero su dimisión fue «múltiple», ya que también dejó su banca de diputado y la presidencia del PP canario. Todo indica que el previsible escándalo por su nombramiento, provocó que el Banco Mundial aconsejara otra propuesta alternativa. El gobierno dio marcha atrás, pretendió que no se hablara más de Soria, y propuso a otro componente del grupo íntimo del ministro De Guindos: Fernando Jiménez Latorre. El también logró su «premio» por «libre designación», ya que la supuesta comisión de valoración, si es que actuó, está integrada por altos cargos del ministerio, también designados por el Sr. De Guindos.

Pero los nubarrones parece que no se disipan. Y la «Soriasis» original puede agravarse ante una eventual reincidencia en los errores. Medios de prensa señalan que Jiménez Latorre fue apoderado y director asociado en España de una sociedad radicada en el paraíso fiscal norteamericano de Delaware, donde dicen que abrir una cuenta es más fácil que el trámite para retirar un libro de una biblioteca: se requiere un mínimo de 1 accionista y un capital de 1 dólar.

Por eso y por su confidencialidad y ventajas fiscales Delaware, pequeño estado norteamericano tiene más sociedades que habitantes. No conozco el expediente académico de los dos amigos del ministro, pero hay que admitir que al menos tienen experiencia en cuestiones de paraísos fiscales (aquellos espacios como Panamá, Jersey, Islas Caimán, o Delaware que fueron «condenados» por todos los líderes mundiales cuando comenzó la crisis del 2009). Sarkozy, Merkel, Obama –entre otros– proclamaron entonces que había que terminar con los paraísos fiscales por el grave perjuicio que provocaban a la economía mundial.

Ellos también mentían.

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