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No hay prisa, ninguna prisa

Después de las elecciones y la escasa participación ciudadana en el pasado 14-F, tenemos un nuevo Parlament que no se demuestra capaz de elegir gobierno

Pedro Clua

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No hay prisa, ninguna prisa

No hay prisa, ninguna prisa

Llevamos en Catalunya unos años, ya largos, en los que hemos ido descubriendo que los gobiernos importan menos que los funcionarios, para el buen funcionamiento de la cosa pública. Esta afirmación ya la tenían asumida en la vecina Italia, desde hace bastantes años. Pero aquí, les mirábamos con asombro, sin llegar a entenderlo.

Observen que desde hace más de un año hemos entrado en una grave crisis sanitaria, provocada por la pandemia. Y ya nos hemos ido acostumbrando a las subidas y bajadas del tobogán, que los gobiernos van desarrollando, según sus voluntades y sus intereses partidistas. En el fondo, sabemos que tenemos unos buenos empleados en el sistema sanitario, que hacen lo que saben y pueden; y que está resultando altamente satisfactorio.

Ahora resulta que, después de las elecciones y la escasa participación ciudadana en el pasado 14-F, tenemos un nuevo Parlament que no se demuestra capaz de elegir gobierno, por falta de acuerdo entre dos de las tres fuerzas mayoritarias, que han obtenido 33, 33 y 32 diputados respectivamente.

Debería ser sencillo que las dos fuerzas independentistas y mayoritarias llegaran a un Pacto de Gobierno, con un total de 65 diputados, que en un Parlament de 135 no les daría la mayoría absoluta; pero les daría unas grandes posibilidades de pactar con otras fuerzas, para realizar una positiva labor durante los tres o cuatro próximos años de mandato.

Pues bien, la mayor fuerza independentista actual, con 33 diputados, en una estrategia por lo menos dudosa, ha preferido negociar un pacto de legislatura con otra fuerza minoritaria de sólo nueve diputados. Y se han situado ambas en la cifra de 42 diputados, con unos pactos ya cerrados, que dicen querer mantener a toda costa. Y hasta los 135 diputados del total, no tienen la mayoría ni mucho menos.

Ahora, al parecer, la fuerza mayoritaria de los 33 diputados, ha caído en la cuenta de que necesita sumar a los otros 32 diputados de la segunda fuerza independentista. Pero ya tienen un pacto firmado que quieren mantener. Y la segunda fuerza les dice que dicho pacto no les afecta, porque ni lo han firmado ni lo han negociado. Y por ello, hay que empezar de nuevo y sin dicho pacto en la mesa, como guía de referencia.

Mientras tanto, las otras fuerzas no independentistas de 33, 11, 8, 6 y 3 diputados respectivamente, se están mirando entre ellas, sentados en sus sillas y sin poder mover sus piezas todavía, porque nadie las ha invitado. Y esto que en total tienen 61 diputados, que significa un 45% del Parlament. De momento, están tranquilos, en sus escaños y a lo que decida la nueva presidenta.

Y los espectadores de este pequeño teatro, como ciudadanos y contribuyentes, hemos ido asumiendo que las prisas son malas consejeras. Y que es mucho mejor aplazar decisiones que tomarlas equivocadas. Así que, en resumen, no hay prisa. Ninguna prisa. Y si hay que repetir elecciones, no pasa nada.

Pedro Clua: Abogado.

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