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Opinion La pandemia no ha atacado a la actividad portuaria, pulmón del comercio

Nuestro mar de suministros

Los buques mercantes y pesqueros arribando son señal de que las tiendas seguirán abiertas

África Uyà*

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«¿Está a bordo toda la tripulación sana, en buenas condiciones de salud?». Cambio.
Ésta es una de las preguntas que se le formulan ahora por radio a cada uno de los buques mercantes cuando llegan al puerto de Tarragona. Desde los Servicios de Tráfico Marítimo (STM) -más conocidos por su acrónimo en inglés como VTS, Vessel Traffic Services- a raíz del Covid-19 se ha acordado que formaría parte del protocolo establecido en el report de llegada. Con los años, este report se ha ido adaptando en función de los acontecimientos del momento a nivel mundial.


 En orden anacrónico, por ejemplo, cuando surgió el brote del virus del ébola en 2014, había que preguntarles si procedían o habían hecho escala en algún puerto de África Occidental, como Guinea-Conakry, Sierra Leona o Liberia. Anteriormente, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, las medidas de seguridad frente a ataques terroristas se extremaron en todo el mundo, llegando hasta los tentáculos de toda la sociedad. A los buques se les debía preguntar, y aún se les pregunta, por el nivel de seguridad a bordo: un mensaje en clave para descifrar si están amenazados de terrorismo en un código de respuesta en formato del uno al tres, según el nivel en el que se encuentren.


Los Servicios de Tráfico Marítimo son piezas fundamentales para el registro de los movimientos de buques, pero, sobre todo, son esenciales para incrementar la seguridad, la eficiencia del flujo del transporte marítimo y contribuir a la protección del medio ambiente. El desarrollo del radar con fines civiles, después de la Segunda Guerra Mundial, permitía monitorear y rastrear con cierta precisión el tráfico marítimo. Al combinarlo con un equipo de radio VHF, se obtenía una interacción visual del control de movimientos de buques con la transmisión de mensajes de voz en tiempo real: este binomio es lo que se entiende formalmente como un sistema de control de tráfico. La primera estación operativa se instaló en el puerto de Liverpool, en 1948, pero gradualmente se fueron instalando en otros puertos como Long Beach (California); distintos puertos europeos como Rotterdam, Amsterdam (Holanda), Le Havre (Francia); Southampton (Inglaterra), o Halifax (Nueva Escocia). Hoy en día existen Servicios de Tráfico Marítimo en casi todos los puertos del mundo reconocidos y apoyados por la OMI (Organización Marítima Internacional). En el Estado español, los Servicios de Tráfico Marítimo están adscritos a la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima a través del RD Legislativo 2/2011.

El 90% de las mercancías del mundo viajan por vía marítima


La presente crisis pandémica no ha atacado a la actividad portuaria pese a ser el pulmón de la actividad comercial. Se estipula que, según NN.UU., el 90 por ciento de las mercancías del mundo viajan por vía marítima. Este impresionante tanto-porciento incluye el abastecimiento a las tiendas, supermercados, alimentos, fármacos, ropa, zapatos, electrodomésticos, vehículos, combustible e incluso papel. Sí, papel, y eso significa que no hace falta entrar en pánico e ir a comprar compulsivamente, pues mientras puedan mirar hacia el mar y avisten buques mercantes, y aquí incluyo también al sector pesquero arribando, las tiendas seguirán abiertas. Esto requiere de la continuidad de una cadena logística en la que no puede fallar ningún eslabón, metáfora náutica nunca mejor empleada en tiempos de metáforas náuticas. 


Eslabones que lo único que han perdido es quizás la atención directa al público, pero que continúan trabajando desde la retaguardia. Capitanías Marítimas que, entre muchas otras tareas, deben anticiparse a solventar todo el material burocrático necesario para expedir permisos y autorizaciones de las entradas y salidas a puerto. Las Autoridades Portuarias, con el personal en coordinación constante con las terminales. Los agentes y consignatarios, al servicio de los buques. Algunos, gracias a las tecnologías y desarrollo de internet, han podido cumplir con el hashtag #yomequedoencasa, reinventándose y armados de buena voluntad para tirar el trabajo adelante, un teletrabajo ad hoc. 
Pero existe otro amplio sector que sólo puede acogerse al sentido estrictamente contrario al reiterado hashtag para desarrollar físicamente su tarea in situ y en condiciones de disponibilidad total. Junto a los controladores de tráfico, están los del control portuario y los vigías de los prácticos. Si un buque tiene libre pláctica (no hay ninguna enfermedad contagiosa) y luz verde de la terminal, procederá a su atraque no sin que antes un práctico embarque a bordo. Por lo tanto, el primer contacto humano para entrar a puerto es a través de ellos. Tienen que embarcar con la cara enmascarada para cubrirse de la franja asintomática. Pero luego les suceden aquellos que han pilotado su lancha, los que interactuarán en la maniobra del buque como los remolcadores, amarradores, las embarcaciones de servicios en el puerto, boteros, los inspectores, cuerpos policiales y, sobre todo, los estibadores.

Los marinos sabemos especialmente que tras grandes desastres nacen nuevos protocolos y normativas internacionales.


Los marinos sabemos especialmente que tras grandes desastres nacen nuevos protocolos y normativas internacionales. Quizás no vea el día en que se les deje de preguntar por el grado bélico de a bordo, pero sí espero que pronto tengamos que dejar de preguntarles por su salud. Un protocolo caduco que por desgracia habrá dejado muchas vidas atrás, por ellos, esperemos que sirva para ser más solidarios, más amables, más respetuosos. Ese día, querrá decir que todos volvemos a la normalidad.
-Buenos días, deme su ETA (Estimated Time of Arrival), el calado máximo del buque, el número de personas, el tipo de mercancía y la cantidad. Gracias. Bienvenidos al puerto de Tarragona.

*Àfrica Uyà es piloto de la Marina Mercante. Es controladora de Salvamento Marítimo. Se licenció en Náutica y Transporte Marítimo por la Facultat Nàutica de Barcelona de la Universitat Politècnica de Catalunya.

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