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Nuevo Código Penal

En esta ocasión la reforma del Código Penal se ha hecho sin el menor acercamiento político entre las grandes fuerzas
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Hoy entra en vigor una profunda reforma del Código Penal que afecta a unos 300 artículos, casi la mitad de los que contiene la norma, y que endurece significativamente el alcance sancionador de una ley que debería ser en todo caso de mínimos. Las mayorías absolutas generan diversas disfunciones, entre ellas la capacidad del partido mayoritario de influir excesivamente sobre el poder judicial. En la actual coyuntura política, el PP, que se encuentra en esta posición ventajosa, ha llevado a cabo determinados cambios legales que no sobrevivirán a las circunstancias: es dudoso que la LOMCE llegue siquiera a entrar completamente en vigor, y el Código Penal será transformado en cuanto cambie la mayoría política o, simplemente, pierda el PP la mayoría absoluta. La reforma es muy amplia, y junto a sus aciertos indudables -introduce nuevas figuras delictivas necesarias, castiga severamente la financiación ilegal de los partidos, actualiza cuestiones que habían quedado sobrepasadas y resuelve aspectos desfasados de la anterior normativa-, contiene algunos elementos controvertidos. Todos los gobiernos, en general hacia el final de su mandato, han actualizado el Código Penal, pero en esta ocasión la reforma se ha hecho contando tan solo con el respaldo del Poder Judicial y sin el menor acercamiento político entre las grandes fuerzas. Mala técnica legislativa es ésta que presagia vaivenes inmediatos en normas que deberían ser estables y solemnes.

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