Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Nuevo debate, viejos argumentos

El debate a cuatro no ha aportado nada nuevo a los ciudadanos. Ni siquiera por dónde irán los necesarios pactos

Whatsapp

El primer debate a cuatro entre candidatos a presidente del Gobierno de la historia de la democracia aclaró pocas cosas a los electores. Los cuatro contendientes reconocieron explícitamente que no es previsible que las elecciones del 26J vayan a arrojar unos resultados muy distintos al 20D por lo que habrá que pactar para formar gobierno. Esta circunstancia marcó el tacticismo del debate, con calculados ataques a los distintos adversarios en función de necesidades futuras. Cada uno se mantuvo en el mismo papel que interpretó en las negociaciones de la frustrada legislatura. Por lo demás no hubo ninguna sorpresa programática. Mariano Rajoy basó su discurso en los éxitos económicos que evitaron un rescate de España y en el convencimiento de que podrán alcanzarse los dos millones de nuevos empleos en la nueva legislatura. El candidato popular deslizó la amenaza de que un gobierno de izquierdas trunque la buena progresión económica de España. Pedro Sánchez navegó en la incomodidad de alejarse de Pablo Iglesias, mientras Albert Rivera dejaba caer que un pacto con el PP debería pasar por un cambio (se supone que de líder). El más explícito, como lo fue en la anterior intentona, fue Pablo Iglesias al reclamar un gobierno de coalición con el PSOE. Queda todavía mucha campaña, pero ya no habrá otro debate a cuatro para calibrar las intenciones de cada formación. Ante tanta indefinición el voto útil puede ser determinante.

Temas

  • EDITORIAL

Comentarios

Lea También