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Odio

Un poco de calma, por favor. No dejemos que los descerebrados ganen

Xavier Fernández

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Una imagen de la concentración de ayer sábado en Madrid. Foto: Efe

Una imagen de la concentración de ayer sábado en Madrid. Foto: Efe

Abundan estos días en la prensa españolista los reportajes sobre personas acosadas por el independentismo, hijos de policías y guardias civiles que son presionados en clase o el supuesto odio hacia todo lo que ‘huela’ a España. Como si Catalunya se hubiese convertido en una especie de jungla donde todo aquel que no sea secesionista es acribillado por las masas «golpistas». Descerebrados los hay –muchos– en todas partes, pero no se puede tomar a una minoría despreciablemente exaltada como si fuera la mayoría dominante.

Es tristemente cierto que en Catalunya se ha impuesto desde hace años el Pensamiento Único. Desde la Generalitat, los partidos independentistas y los medios de comunicación adictos al Régimen Puigdemonita-Junqueril-Cupaire se han repartido carnets de buen catalán, como si sólo ellos fueran ‘catalans com cal’.  Los que defienden una tercera vía han sido tildados de botiflers. Como si la equidistancia fuera una traición. Ediles socialistas son insultados cuando insisten en que hay que dialogar, en que los del ‘no es no’ o ‘sí por mis coj’ se sienten a una mesa y no se levanten hasta que lleguen a un acuerdo. Todo esto ha generado odio. No mayoritario, insisto, pero odio. No debemos ocultarlo. 

Ese odio, por desgracia, está también entre los que creen en que España debe ser «Madrid y provincias», que se consideran muy generosos por permitir unas migajas de autogobierno a los catalanes. Un odio instado por el PP con las campañas antiEstatut. Los populares han perdido Catalunya para ganar votos.
Hay odio en los gritos de «¡A por ellos!». Hubo odio en algún momento de la multitudinaria manifestación unionista de ayer por la tarde en Tarragona cuando se corearon lemas como «Puigdemont a prisión», «Trapero a prisión» o «Mossos disolución». 

Demasiado odio. Bien por las concentraciones de ayer por la mañana que reclamaban diálogo. Sin banderas. Como se coreó en la de Madrid, «menos odio y más conversaciones». Calma. Que el PP se baje del burro y negocie. Que Puigdemont no salte al vacío y proclame la DUI. Les va España. Nos va Catalunya. Nos va a todos la convivencia. 

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