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Otra prevaricación

Corrupción también es la toma de decisiones que no tiene en cuenta el interés general
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Leo en una información de agencias que la carta de despedida de la concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia y presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, publicada por ella misma en su perfil de Facebook para anunciar que deja la política, contiene hasta treinta faltas de ortografía y de puntuación en diecinueve líneas de texto. El hecho es sorprendente, cómico incluso, y se presta a toda clase de chascarrillos, pero no es inocuo, por lo que, después de la sonrisa, conviene reconducir la chanza y volverla agria irritación. Porque tras este episodio aparentemente divertido hay una evidente prevaricación: alguien nombró para un puesto de evidente responsabilidad pública a una persona incompetente, totalmente inapropiada para la función que se le encargaba. En otras palabras, por sectarismo político o por cualquier otra razón inconfesable, se produjo un caso de manifiesta prevaricación. Otro más en la maltratada comunidad valenciana. La corrupción no sólo consiste en enriquecerse a costa del erario público. También lo es la toma de decisiones que no tiene en cuenta el interés general. Y sin duda el amiguismo, el nepotismo, la arbitrariedad en la provisión de cargos de confianza constituyen versiones de esta oleada de amoralidad que acaba de padecer este país. Sentado esto, es claro que habría que investigar quién puso ahí a doña Mayrén Beneyto para que este episodio no se cierre en falso.

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