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Opinion EDITORIAL

Otro accidente grave en Alcover

Tarragona necesita con urgencia la A-27 y la A-7. Para no perder competitividad y, sobre  todo, para que nadie más muera en unas  carreteras obsoletas y muy peligrosas

 

Diari de Tarragona

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Alcover es un punto negro de la C/14. DT

Alcover es un punto negro de la C/14. DT

El nombre de Alcover, un municipio con innegables encantos, corre el riesgo de verse asociado irremisiblemente a la siniestralidad en carretera. Y es que la C-14 a su paso por esta localidad es una de las carreteras más peligrosas no sólo de Catalunya, sino incluso de todo el Estado. Ayer tuvo lugar un nuevo accidente grave en esta localidad, aunque en esta ocasión fue en la carretera C-37, al impactar el turismo en el que viajaba un vecino de Reus con un tractor. Se trata de un drama que se repite demasiado a menudo. Sin ir más lejos, este mismo mes, hace apenas siete días, fallecían en esta zona un hombre de 40 años y un adolescente de 14 en un choque frontal entre un turismo y un microbús. La C-14 es una carretera que absorbe una gran cantidad de tráfico, pues es la vía natural que utilizan los miles de ciudadanos de Lleida y Zaragoza que visitan las playas de Tarragona prácticamente cada fin de semana para desplazarse desde la Costa Daurada hasta Montblanc, desde pueden coger la autopista. Eso explica las interminables colas que se forman cada domingo entre Alcover y Montblanc, al tratarse de una ruta de doble sentido incapaz de asumir tal cantidad de vehículos sin bloquearse. Estas carreteras son, también, un ejemplo del abandono en el que han estado sumidas las infraestructuras de Tarragona, unas deficiencias que siguen sin subsanarse, a pesar de ser un territorio que tiene en la llegada de miles de visitantes uno de sus principales motores económicos. Cuesta entender que hallar una solución rápida y definitiva a la enorme accidentalidad que sufren las carreteras de la demarcación –habría que sumar la N-340– no haya sido nunca una prioridad de primer orden. De hecho, la autovía A-27, la que debe sustituir a la C-14 como vía de enlace de la Costa Daurada con el interior del país, lleva años de retraso, y a la A-7 por el norte y por el sur de la provincia ya ni se la espera. Tarragona necesita con urgencia que estas autovías sean una realidad. Para no perder competitividad y , sobre todo, para que nadie más muera en unas carreteras obsoletas y muy peligrosas. 

 

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