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Pactos de difícil digestión

CiU anotará en el debe del proceso soberanista cualquier apoyo a la formación que ha descabalgado a Trias de la alcaldía
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Recordemos para empezar que Ada Colau labró su protagonismo por su activismo contra los desahucios y que ha ganado las elecciones a la alcaldía de Barcelona al frente de un conglomerado de partidos, Barcelona en Comú, en el que confluyen Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, Equo, Procés Constituent y Podemos. Colau, en campaña, se mostró partidaria del derecho a decidir -¿qué demócrata no está por el derecho a decidir?- tanto en las relaciones de Catalunya con el Estado como al respecto del modelo sanitario y otras cuestiones, pero nunca ha mostrado su apoyo a la independencia de Catalunya ni tiene intención de hacerlo. «No compartimos ninguna hoja de ruta con los convergentes», ha dicho con rotundidad para que no quepan más equívocos. Con sólo un escaño más que CiU, no tendrá fácil gobernar el Ayuntamiento de Barcelona, y esta rotunda toma de postura hará muy difícil que ERC le brinde su apoyo por muchos eufemismos que depure el líder independentista Oriol Junqueras. Colau es consecuente con las ideas genuinas de izquierdas, según las cuales es imposible ser a la vez progresista y nacionalista. El cóctel político es de muy difícil digestión, sea cual sea la decisión final de ERC. CiU anotará en el debe de la hoja de ruta soberanista cualquier movimiento encaminado a reforzar la formación que ha descabalgado a Trias de la alcaldía de Barcelona, símbolo primordial para el soberanismo.

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