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Parásitos

El lunes comenzó un juicio en Barcelona contra el portero de una vivienda que se instaló en la casa de unos vecinos del edificio en el que trabajaba sin permiso de los dueños

ÁLEX SALDAÑA

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Si ustedes vieron la genial película coreana Parásitos –la primera de habla no inglesa en ganar el Oscar a Mejor Filme–, esta historia les resultará familiar. Si no la vieron, véanla. El caso es que el lunes comenzó un juicio en Barcelona –la Fiscalía pide para el acusado dos años de cárcel y cinco de alejamiento de la familia afectada– contra el portero de una vivienda que se instaló en la casa de unos vecinos del edificio en el que trabajaba sin permiso de los dueños y aprovechando que estos se habían ido de vacaciones. No cuesta imaginarse al hombre viviendo, como los ‘parásitos’ del filme, a cuerpo de rey en aquella casa que no era suya.

Fue descubierto cuando uno de los miembros de la familia –una mujer– regresó a la casa dos días antes de lo previsto por razones laborales. Cuando quiso abrir la puerta, no pudo hacerlo porque había una llave en el interior de la cerradura. Tras avisar a una vecina y al portero –que, evidentemente, no contestó–, empezó a golpear la puerta, hasta que el acusado abrió sin camiseta y le espetó, con toda naturalidad: «Pasa chata, estaba con los cascos después de comer y no oía el timbre». La perjudicada vio restos de comida en la mesa de la sala. Afortunadamente para ella, allí se acabaron las coincidencias con la película Parásitos. Definitivamente, la realidad siempre es capaz de sorprendernos.

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