Pasión por las estrellas

ÁLEX SALDAÑA

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Pasión por las estrellas

Pasión por las estrellas

La historia la cuenta El País y relata la pasión por las estrellas de Malick Ndiaye, un niño senegalés que aún no sabía leer ni escribir y ya renunciaba a salir a jugar a fútbol con sus amigos para pasarse las horas ojeando un viejo libro que había en su casa llamado Todo el Universo –regalo del expresidente del país Abdou Diouf a su padre, gendarme y chófer personal del mandatario–.

El pequeño estaba tan fascinado por aquellas misteriosas imágenes de estrellas y planetas que veía en el libro y que por la noche miraba desde el patio de su casa que la afición fue creciendo hasta que el pasado verano, con 13 años, juntó unas viejas gafas de miope de su padre, la lente de una cámara, alambre, papel, latas y caña y se fabricó su propio telescopio. «Tardé dos semanas en construirlo. Cuando enfoqué al cielo nocturno y vi los detalles de la superficie de la Luna me pareció que podía tocarla con la mano.

Un día estaba en la puerta de casa y pasó un hombre que trabajaba en la obra de la carretera. Me preguntó si era algo de topografía y le dije que no, que era un telescopio que me había fabricado yo mismo. Me hizo fotos y un vídeo y los subió a Facebook». Y aquello cambió su vida, pues su historia corrió por las redes sociales y la hazaña de aquel niño tímido y casero llegó a oídos del profesor Maram Kaire, presidente de la Asociación Senegalesa para la Promoción de la Astronomía, que se vio reflejado en Malick y le regaló un telescopio nuevo con el que puede ver con nitidez los anillos de Saturno.

Sí, Malick es un enamorado del espacio. Ojalá mientras mira las estrellas no se olvide de la tierra y salga también a jugar con sus amigos.

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