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Patinetes o peatones

Los patinetes eléctricos campan a sus anchas por las ramblas, circulando por la coca a toda velocidad de manera incívica. Se exhiben con conductas que atentan a la seguridad de los peatones
 

CONXA MANRIQUE

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CONXA MANRIQUE

CONXA MANRIQUE

Riki es mi perro chihuahua que ha sobrevivido a múltiples aventuras y peripecias. Riki ha subido a picos altos de la cordillera Cantábrica, ha viajado en avión, se cayó por el puente de un caudaloso río y fue rescatado con ayuda. En otra ocasión, se perdió en Tarragona y cruzó toda la ciudad hasta llegar a su casa. Riki, ahora, se enfrenta a un nuevo peligro: los patinetes eléctricos.

Pasear hoy por la Rambla de Tarragona es asumir el riesgo de tener un accidente a causa de los vehículos de movilidad personal (VMP). Los patinetes eléctricos campan a sus anchas por las ramblas, circulando por la coca a toda velocidad de manera incívica; se exhiben con piruetas y conductas que atentan a la seguridad de los peatones; y al final son abandonados en farolas. Los estacionamientos públicos, hasta ahora destinados a motos y bicicletas convencionales, son ocupados por empresas privadas de movilidad, sin que sepamos a cambio de qué.

Pero, ¿cómo facilitar la coexistencia de peatones y patinetes eléctricos? Es habitual ver en la Rambla y en cualquier otra avenida a jóvenes haciendo cabriolas, derrapes, carreras y la Guardia Urbana «brilla por su ausencia». Debemos insistir en primer lugar en el uso responsable de los patinetes eléctricos, pues no se trata de un juguete, sino de un medio de transporte. Es esencial el respeto a las normas de circulación, la conducta cívica del usuario y la toma de conciencia de que se trata de un vehículo que puede poner en peligro a personas o a mi perro.

Los Ayuntamientos deben clarificar y regular, lo antes posible, la circulación de los VMP en las vías y espacios públicos, junto a campañas informativas en los colegios y a la población en general

En el ámbito urbano, el vehículo de motor ya no es el protagonista y se ha pasado a un uso compartido de la vía, donde motocicletas, bicicletas, bicicletas eléctricas (APAC), vehículos de movilidad personal (VMP) y peatones cobran cada día más importancia. En este sentido, las políticas de movilidad y seguridad vial que desarrollen los Ayuntamientos deben tener como objetivo la reducción de la siniestralidad en el ámbito urbano, de manera que puedan desarrollarse nuevos modelos de ciudad. No cabe duda de que estas nuevas formas de transporte son compatibles y respetuosas con la sostenibilidad y el medio ambiente, pero deben conllevar el respeto a los peatones.

El RD 970/2020, de 10 de Noviembre, modifica el Reglamento General de Circulación y deja claro que las aceras son para los peatones. La norma define los VMP como vehículos de una o más ruedas dotados de una única plaza y propulsados exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar al vehículo una velocidad máxima de entre 6 y 25 Km/h. Se establece la prohibición de transitar por las aceras y las zonas peatonales, y deberán contar con un certificado de circulación cuando la Dirección General de Tráfico apruebe el Manual de características de los VMP.

La modificación normativa es escueta y traslada a los Ayuntamientos su desarrollo y regulación detallada, mediante ordenanza municipal.

Deberán ser las entidades locales las que regulen aspectos tan importantes como la obligación o no de llevar casco, registro de VMP, uso personal o profesional, vías urbanas autorizadas para su circulación y determinada zona peatonal concreta y señalizada, etc.

Si hacemos un repaso de las ordenanzas municipales de las poblaciones cercanas, observamos que: la de Tarragona se limita a reiterar la prohibición legal y poca cosa más; Reus tiene una ordenanza de circulación desfasada, por antigua, y la de civismo no da respuesta al problema; Enhorabuena a los vecinos de Cambrils, pues su Consistorio ha iniciado los trámites de una nueva ordenanza que regulará con detalle el tema.

El asunto no es trivial y prueba de ello son las reclamaciones de responsabilidad patrimonial que los conductores de VMP están presentando contra sus Ayuntamientos por siniestros ocasionados por el mal estado de aceras y vías de circulación.

A mi entender, los Ayuntamientos deben clarificar y regular, lo antes posible, la circulación de los VMP en las vías y espacios públicos, junto a campañas informativas en los centros escolares y a la población en general.

Si las entidades locales deciden que los VMP pueden circular por sus aceras, deben regular las condiciones y el tipo de acera que se autoriza, con esta finalidad. Igualmente especificar de qué clase de vía se trata. De no ser así, los Ayuntamientos se verán obligados a mantener en condiciones «impecables» todas sus calles y aceras.

Estamos hablando de vehículos distintos: no es lo mismo el mantenimiento de la vía pública para el tránsito de vehículos de motor, que para vehículos eléctricos. Si no se llegara a regular adecuadamente, los VMP podrían circular por toda clase de vías urbanas, indiscriminadamente, y las entidades locales tendrían que afrontar una avalancha de reclamaciones por caídas y daños con indemnizaciones importantes.

En fin, espero que los responsables políticos y la policía local de mi ciudad regule y adopte las medidas necesarias de seguridad vial para seguir disfrutando, sin peligro, del paseo en compañía de Riki.

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