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Pedro Sánchez: diálogo y concordia

La propuesta del presidente es al conjunto de la sociedad, a todas y a todos y a cada uno de nosotros, a hacer este esfuerzo de diálogo y de concordia para encontrar aquello que nos une y que es mucho más de lo que nos aleja, fractura y separa

SANTIAGO CASTELLÀ

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SANTIAGO CASTELLÀ. Foto: DT

SANTIAGO CASTELLÀ. Foto: DT

Estos días en Tarragona, y en Cataluña toda, se respira un clima cierta confianza, diríamos de cautelosa confianza. Y aunque permanecen todavía, eso si ya algo olvidados y polvorientos, algunos de los símbolos que años atrás ocuparon invasiva y excluyentemente el espacio público; aunque persisten las viejas proclamas de los últimos años, pero ahora con un deje cansino, como un mantra recitativo falto del convencimiento mínimo necesario; y aunque parezca que se quiera simular que todo sigue igual. Sin embargo hay una percepción mayoritaria y creciente de que todo ha cambiado. Hoy la realidad es diferente y distinta a aquellos años duros del Procés, donde tan solos y abandonados nos sentimos, donde tanta distancia se creó y tanto se tensionaron los valores que fundamentan y sobre los que reside nuestra convivencia democrática. Pero hoy el panorama ya ha cambiado significativamente, y ayer Pedro Sánchez, con su propuesta de diálogo y de concordia, vino al epicentro de la Barcelona más barcelonesa -desde el escenario del Liceo- a proponernos que ya nada vuelva a ser pasado y a trabajar para que todo pueda ir a mejor.

Estamos saliendo de una epidemia que repentina, impredecible y con magnitudes colosales obligó a una nueva coordinación y colaboración entre los diferentes niveles de gobierno, y en especial, del Estado con las 17 comunidades autónomas. Ha sido una prueba de fuego para nuestro estado del bienestar, para los servicios públicos, al tiempo una prueba política difícil y compleja a nuestro sistema autonómico democrático plural y compuesto, donde ha habido que aprender a conversar, a construir lenguajes y finalmente a cogobernar; una prueba que podemos considerar superada con un éxito considerable, cuando las soflamas de los agoreros la anunciaban como imposible vaticinando el caos y el desastre. Hoy la vacunación está funcionando con un ritmo y una eficacia remarcables.

Las luces de esperanza se vislumbran también con el visto bueno, con nota, que ha recibido el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España, por la Comisión de la Unión Europea hace escasos días. Una tarea ingente de planificación, detectando los principales activos de nuestro país, y buscando las estrategias y las actuaciones que mejor nos podrán ayudar a salir de esta crisis, más fuertes, más modernos, y con mayores oportunidades.

Pero sobre todo, una nuevo clima de diálogo. Frente a la esterilidad del enfrentamiento, que nos ha condenado a la parálisis durante casi una década, Pedro Sánchez ayer nos invitaba a todas y a todos al diálogo y a la concordia, nos invitaba al reencuentro con un proyecto de futuro para toda España. Una propuesta desde el realismo que partía del verso de Martí Pol que nos dice «som on som», y asumiendo con ello la existencia de errores compartidos que nos han llevado a una realidad que a ninguno nos gusta. El resultado final de estos años de Procés es malo para todos, piensen como piensen, y habiéndolo vivido como lo hayan vivido,… en realidad no nos gusta a nadie. Y de allí la propuesta valiente del Gobierno de España de convocarnos todos a pasar página, a abrir una nueva etapa de crecimiento, de prosperidad, de ilusión y de unidad civil en la convivencia.

Sin duda, los indultos, son una actuación complicada, discutida y discutible, pero sostenida en el marco de nuestro estado de derecho, con una generosa voluntad de concordia y de evitar el enconamiento, promoviendo el diálogo para la superación del problema que tenemos planteado.

La propuesta es al conjunto de la sociedad, a todas y a todos y a cada uno de nosotros, a hacer este esfuerzo de diálogo y de concordia para encontrar aquello que nos une y que es mucho más de lo que nos aleja, fractura y separa. Ante los retos que nos plantea el futuro, Pedro Sánchez nos invita a un diálogo abierto y desacomplejado, desde la diferencia y la pluralidad, desde la diversidad de las miradas, para encontrar caminos que sean beneficiosos para todos, ampliando con ello el horizonte de nuestras esperanzas colectivas.

Igual que cuando Adolfo Suárez o Josep Tarradellas debían tomar decisivas actuaciones complejas, en un clima social de enfrentamiento, y con un «bunker» vaticinando una vez más el hundimiento definitivo de la civilización occidental, con sus consecuencias catastróficas… Una vez más, sectores muy radicalizados que se alejan de la centralidad y de la mayoría social intentarán abortar las posibilidades de diálogo y de concordia. Una vez más, agoreros del desastre y de la tragedia clamarán la llegada de las siete plagas destructivas… pero cuando estás atascado en una deriva descendente en la que no se vislumbra ninguna luz al final del oscuro túnel, hay que intentar nuevos caminos, que aunque puedan parecer arriesgados -como lo fue la legación del PCE en su momento- son imprescindibles para avanzar juntos por la senda de la convivencia democràtica. Ayer fue un día importante que la historia nos recordará: Vuelve Cataluña!

Santiago Castellà es senador del PSC por Tarragona. 

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