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Opinion EDITORIAL

Pedro Sánchez toma impulso

Mientras el PP ya enseña los dientes en el Senado, el flamante presidente rescata a Borrell, látigo del independentismo.

 

Diari de Tarragona

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Borrell y Sánchez siempre han tenido buena sintonía. EFE

Borrell y Sánchez siempre han tenido buena sintonía. EFE

Abróchense los cinturones que vienen curvas. Muchas curvas. Por si alguien dudaba de que Pedro Sánchez no tendrá una legislatura apacible, han bastado unas horas para que se iniciaran las hostilidades hacia un gobierno que todavía no está ni constituido. Como se había avanzado, el PP ha anunciado la presentación de enmiendas a los Presupuestos (sus propios Presupuestos) en el Senado «para mejorarlos», en la versión oficial que no se ha creído nadie. La mayoría absoluta de que dispone el PP en el Senado, incluida la Mesa, le permite manejar a su antojo el juego parlamentario. Habrá qué ver en qué quedan las enmiendas anunciadas y si realmente afectan a la partida de inversiones para Euskadi que propició el apoyo del PNV a los Presupuestos, horas antes de que el propio PNV diera la puntilla a Rajoy en la moción de censura. La palabra «venganza» ha circulado por todos los pasillos, pero por supuesto no ha salido en ninguna comunicación oficial. Sería un mal ejemplo para la moral pública que el PP enmendara ahora los Presupuestos después de haberlos defendido en aras al «bien de todos los españoles». Por ello, es posible que el anuncio de las enmiendas sea un mero aviso para navegantes, un mensaje a Pedro Sánchez para advertirle que no le van a dejar pasar ni una. Que el PP llevará una oposición draconiana no ofrece ninguna duda. Está por ver que llegue hasta el extremo de convertir las Cortes en un campo de venganzas personales.
Por otra parte tampoco necesita Pedro Sánchez ninguna ayuda para meterse en líos. Se basta solo. El primer ejemplo lo hemos tenido de forma muy rápida con la decisión de situar como ministro de Asuntos Exteriores a Josep Borrell, el socialista (además catalán) que más virulencia verbal ha descargado contra el independentismo. La decisión avisa de que Pedro Sánchez piensa gestionar el problema de Catalunya combinando una de cal y otra de arena. De momento para Exteriores ha dado la de arena para que nadie se llame a engaño. Ahora se espera la de cal. ¿Quizás los presos?

 

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