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Picaresca y vacunación

Siglo XXI, año 2021, enero: decenas de altos y medianos cargos de varios niveles y partidos se han saltado las listas, la moral y la vergüenza 

Ángel Camacho

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Ángel Camacho. Foto: DT

Ángel Camacho. Foto: DT

Las palabras «pícaro» y «picaresca» pasaron a todos los idiomas cultos desde España, a partir del siglo XVII, como forma de actuar en la que prevalece el interés sobre la honradez (María Moliner, dixit). O sea, quien es granuja, pillo o sinvergüenza y lo ejerce.

Siglo XXI, año 2021, enero: decenas de altos y medianos cargos de varios niveles y partidos se han saltado las listas, la moral y la vergüenza para vacunarse contra la Covid-19 cuando no les tocaba.

Unos –denunciados todos– han dimitido. Los más, desde Junts per Catalunya al PP, se agarran a sus sillones o puestos, alegando a veces razones-sinrazones diversas.  En ningún caso, aceptables.

Está claro quién debe vacunarse primero. Y estos/as listillos/as han puesto en peligro la vida de algunas personas al privarlas de su vacuna. Los partidos u organizaciones a que pertenecen estos sinvergüenzas deben apartarlos, por la transparencia y limpieza que siempre proclaman.

El Ministerio Fiscal parece ser que ha iniciado diversas líneas de investigación por si caben sanciones penales. La duda es en qué figuras criminales pueden meterse esas actitudes.

La primera que aparece es la posible prevaricación. El Código Penal, en sus artículos 404 y siguientes no lo pone claro, porque sanciona los comportamientos de funcionarios que dictaren una resolución arbitraria o dieren facilidad para el ejercicio de un cargo público a quien no reúne los requisitos para ello. Es duda si puede entrar como prevaricación impropia.

Otra posibilidad es que se diera entrada al artículo 412 cuando un funcionario público denegare el auxilio a quien pueda estar en peligro en su salud (párrafo tercero) ya que sería considerado como autor con inhabilitación, aparte de otras penas. Es duda, pues, cómo hacer entrar lo ocurrido en este supuesto.

Lo que no hay duda es que al aprovechar de un auxilio médico necesario para la salud, cuya falta puede tener riesgo de muerte, y,  en todo caso,  ser causa de lesiones de di- versa índole, tiene que ser castigado de alguna forma.
Pero, en caso de duda, ya se sabe…

¿Debe ponérsele o negársele la segunda vacuna al incumplidor?... Las posiciones son dos: la dura, castigarle con volver a la cola, con lo que se pierde  una dosis; y la amable, de darle la segunda, para evitar que se pueda propagar una posible infección, y además tener ya a otra persona inmune.

En cualquier caso, creo que los medios informativos tienen el derecho - y el deber – de publicar los nombres, fotos y cargos de los sinvergüenzas.

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