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Pocas luces de bohemia

Hay que castigar no sólo con el voto a los partidos que gestionan mal y tienen ladrones

Juan Ramón Ortega Ugena

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Pocas luces de bohemia

Pocas luces de bohemia

Araíz de los resultados electorales, corre por las redes sociales una cita de Valle-Inclán, entresacada de Luces de bohemia, que dice: «En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. Se premia todo lo malo». El problema que tenemos la mayoría de los ciudadanos es que no encontramos por ningún lado el mérito ni lo bueno para poderlos votar.

Por eso supongo que la persona, o la capilla, que puso en circulación la frasecita, traída tan mal por los pelos, será conspicua, meritoria y conoce bien la obra de Valle más allá del trabajo escolar ordenado por el Ministerio. También espero que pudiera hablar diez segundos sobre mecánica cuántica, o cinco, más allá del balbuceo y de salir por peteneras, unos conocimientos más antiguos que la obra que cita. Y que, sin utilizar Google, tenga otros saberes básicos, científicos, económicos y humanísticos, necesarios en el momento en el que vivimos, y no sólo para pasar la tarde jugando al Trivial. Porque como dicen Freeman Dyson, Murray Gell-Mann y otros muchos, quien no sabe de ciencia es un analfabeto. Otro más.

Cuenta la poeta Blanca Andreu que fue su marido, Juan Benet, ingeniero de profesión, el que dio el barniz de historia y cultura al exministro de Cultura, de Educación y Ciencias, Asuntos Exteriores, secretario general de la OTAN, Javier Solana, materias en las que, según ella, estaba bastante pez, aunque, como físico, seguro que lograría hablar largo y tendido de partículas y ondas, porque también son analfabetos los que saben de ciencia y no de humanidades. Gracias a Benet y a que Solana se esmeró, hay que reconocerle el mérito por su labor en estos cometidos.

A propósito de él y de otros muchos de su generación, recuerdo que tenían los mismos tics en los años sesenta y setenta que ahora tiene el equipo de Podemos. Aquellas personas que militaban en el PTE, MC, Joven Guardia Roja, ORT, PCE en sus distintas versiones o en el PSOE en sus dos, en un proceso de decantación, fueron desapareciendo de la política o se han acomodado en ella después de una evolución de años, y no como los que en un plis plas han pasado del leninismo a la socialdemocracia.

Aquellos, digo, utilizaban las mismas artimañas en la asambleas universitarias (acapararlas y acallar la disonancia para imponer sus consignas en nombre de todos los estudiantes) que las que ha utilizado Podemos para fagocitar el 15M y para anular a las bases críticas.

Me he lanzado a escribir sobre ciencia y cultura, pero habría que saber qué entienden por méritos el promotor del mensaje y su comparsa. Si son conocimientos, experiencias, valores morales o sólo el desparpajo para decir la frase y la poca gallardía de no asumir la derrota democrática.

Estamos todos de acuerdo en que es un ladrón y un sinvergüenza, ya no tanto en quiénes lo son. Podría empezar a citar nombres en los que coincidiríamos, pero en algún momento me darían el alto, a partir de los ERES de Andalucía, y el parón con Monedero y Errejón, porque si éstos han pecado, me dirían, ha sido venialmente. También podría dejar de lado minucias como el caso Filesa y pedir algo tan aguafiestas y poco patriótico como que se investigaran con criterios judiciales de hoy las cuentas de las Olimpiadas, de la Expo, del Fórum, de la red de Autovías del Estado, del AVE, o de algo más próximo, como las de la construcción de la central nuclear de Vandellòs. O poner el punto de mira en otros casos más sangrantes, como la conducta de algún líder agrario.

Votamos al PP/PSOE PSOE/PP o a IU porque por debajo del discurso insulso de Pedro Sánchez, pastelón de corrección política, machacador del epiceno y de la epicena, o del cada vez más murmujeante de Mariano Rajoy, suponemos con base que hay alguien en sus partidos que sabe de qué habla y lo que hay que hacer, empezando por crear riqueza para tener algo que repartir, que es honrado o que, de verdad, esté dispuesto a remozar la organización. Y estamos seguros de que siempre será mejor un médico malo que un curandero. Porque Podemos es un partido ideológicamente viejo, un revival de gente que quiere vivir las batallitas de sus padres, en el mejor de los casos y siendo ingenuo de buena voluntad, pero carente de modelos, cuadros, méritos y conocimientos para poder gobernar un país. No hay más que ver el panorama de las concejalías de Madrid o Barcelona. Así lo ha percibido una gran parte de la ciudadanía.

Por supuesto que hay que castigar no sólo con el voto a los partidos que gestionan mal y tienen ladrones a los que protegen, sino también mediante la acción ciudadana, sin miedos, con leyes mordaza o sin ellas. Pero considerar a los suyos como beatíficos, despreciar al resto de la sociedad con arrogancia infantil, utilizando una referencia de colegial, ya habla de los valores de quien lo hace, en un contexto que provocaría la sorna de don Ramón María del Valle-Inclán.

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