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Podem (os), un problema serio para el soberanismo

Las proclamas de Pablo Iglesias se parecen a las que hacía el republicano Alejandro Lerroux
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La irrupción de Podemos (Podem) en Catalunya, con el multitudinario mitin de Pablo Iglesias en Barcelona, ha creado tensiones y fuerte rechazo en el mundo independentista. El rápido crecimiento del independentismo tiene que ver, en parte, a las clases medias y bajas que sufren las consecuencias de la crisis económica y los recortes por parte del gobierno de Madrid. Fue el mitin dado en el pabellón de la Vall d’Hebron de Barcelona, repleto de simpatizantes que llenaban también el exterior.

Podem(os) ha venido a poner una pica en el escenariol político catalán y ha roto el equilibrio soberanismo. Las tertulias y comentarios en los medios oficiales y oficiosos –la gran mayoría-- han dicho: “son lerrouxistas”, “Iglesias no quiere el dret a decidir”, “quiere estar en España”, Podem(os) es el “caballo de Troya del proceso soberanista”. En definitiva, “no es de los nuestros” y “está contra nosotros”. Es evidente que los votantes de CiU, que han conformado el centro político y social de Catalunya en las últimas cuatro décadas, están casi en las antípodas ideológicas de Podem(os). Estos no cuentan entre los futuros votos de Podem(os). El partido de Iglesias en versión catalana (liderado por Ada Colau al frente de “Guanyem”, ganamos, que ya era la marca blanca de Podemos para las elecciones municipales en Barcelona) ha roto el monopolio que el independentismo tenía sobre el centro-izquierda y la izquierda catalanes.

¿Por qué los llaman lerrouxistas? Porque, dicen, las proclamas de Pablo Iglesias se parecen a las que hacía el republicano Alejandro Lerroux, un inmigrado cordobés que arrastró a las masas obreras de Barcelona y alrededores. Fue un populista, un anticlerical, un antimilitarista y sobre todo contrario al catalanismo de entonces. Tuvo mucho éxito y le llamaron “el Emperador del Paralelo”, barrio barcelonés popular conocido por destacar en la diversión nocturna. Está claro que el independentismo tiene ahora un contrincante en la izquierda que no era esperado, pues creían que la izquierda, gracias al apoyo de CUP e ICV, era claramente soberanista. Ahora, el soberanismo oficial ya es “casta” para Podemos, pues son los que han gobernado Catalunya en los últimos 36 años, además que de CiU y del PSC.

Mal le sienta a Joan Herrera, líder de ICV, a Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana, y a Miquel Iceta, líder del PSC, la presencia de Podem(os) pues porque les van a quitar muchos votos. Los socialistas y Esquerra gobiernan en casi todos los ayuntamientos desde la transición hasta hoy, y también han gobernado la Generalitat, en los dos gobiernos del tripartito de izquierdas que duraron siete años. El PSC se encuentra hundido por su política indecisa sobre el soberanismo. ICV ha llevado también una política errática dentro del soberanismo aun sin ser independentista (quiere una España confederal), su nacionalismo procede del partido comunista PSUC. Podem conseguiría también votos —según los analistas-- votos procedentes de Esquerra Republicana, pues Podem antepone la política que llama social de izquierdas y la creación de un nuevo estado español, al dret a decidir. Esto lo ha intuido Oriol Junqueras (ERC), quien quiere un Estado independiente para Catalunya pero sin perpetuar al pujolismo, y haciendo hincapié en políticas de izquierdas. De momento aquí solo dos fuerzas suben como la espuma: Podem(os) y Ciutadans, de Albert Rivera, estos en una posición muy españolista, los dos partidos que nada tienen que ver con el establishment político.

El abrazo de Artur Mas y David Fernández, líder de la CUP, el día de la consulta (el 9-N), situó a ojos de muchos a Fernández en el sistema. Y así Pablo Iglesias pudo decir en su discurso en Barcelona: “Yo no me abrazo ni con Artur Mas ni con Rajoy”.

Las paradojas de la política y de lo que está pasando en este arco iris de partidos en Catalunya ha hecho que Podem(os) sea “bien visto” por la derecha dura no oficial al comprobar que rompe a la izquierda independentista, siguiendo aquello de que “España antes roja que rota”, porque si es “roja” España no se romperá.

El error de los independentistas es pensar que los problemas de los ciudadanos se resuelven con proclamar la independencia, sin presentar en un modelo político-ideológico para el después. Los problemas de la gente no se resuelven teniendo un Estado, sino en el acierto de los que gobiernen este Estado.

Por otro lado, las encuestas del CEO (Centro de Estadístiques de Catalunya) no encajan según el analista José Barros, pues si en marzo de 2014 el CEO daba el 60 por ciento de los votos al independentismo, en la última encuesta de diciembre solo el 36 por 100 eran independentistas y en la pseudo-consulta del 9 de noviembre este independentismo no superaba el 30 por ciento del censo. ¿Por qué? Según Barros porque los encuestados votantes de Esquerra Republicana estaban “superrepresentados”.

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