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Políticamente imposible, políticamente inevitable

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Voy a compartir un dato pasmoso de una encuesta de marketing. El 34% de la población mundial defiende que las mujeres deben centrarse en ser buenas madres y esposas, afirmación que en el caso de Rusia alcanza el 73% y en Alemania, el 31%.

Pero más asombroso todavía es que España se desmarca de esta postura, con un 83% en contra de este tipo de afirmaciones, ocupando el segundo lugar del ranking mundial.

Como de momento aquí seguimos, pienso un rato en nuestra capital de provincia, a ver en qué detalles se percibe esta tendencia de país a reconocer otras capacidades en las mujeres que las de procrear y ser el descanso del guerrero.

No tenemos alcaldesa. No tenemos presidenta de la Cámara de Comercio, ni del Port de Tarragona, ni de la Confederación Empresarial. Tampoco tenemos subdelegada del Gobierno español ni Delegada del Gobierno autonómico. Ni mucho menos Tenienta Coronela jefa de la Comandancia de la Guardia Civil en Tarragona y, por supuesto, no tenemos Obispa.

Bueno, no empezamos bien. A ver si las encuestas engañan… No desisto, porque algo he oído… Parafraseando a Elvira Lindo, «se dice y se repite que el cambio que a punto está de producirse tiene nombre de mujer. Manuela, Mónica, Ada».

Pues nada, sigo. Busco un poco más. ¿Qué tenemos? Presidenta de la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense, una entidad con mucha solera y las cosas claras. Pinta bien. Descubro que ha hecho unas jornadas de puertas abiertas para dar a conocer la sociedad. Parece un cambio concreto y una manera de enfocar la gestión con aperturismo y transparencia.

Presidenta del Col·legi de Periodistes de la demarcación de Tarragona. Progresamos adecuadamente. Les parecerá que no, pero es una profesión importantísima. Por eso la presidenta anda recomponiendo la autoestima entre la colegiación, a base de incentivar la motivación, invocar el ahora insólito espíritu crítico entre sus operarios/as y hacer de la sede un hogar para los/las desacreditados/as obreros/as del periodismo. Ella como delegada aquí, y la decana en Barcelona, enfocan la tarea con más persuasión que disuasión, que me da que es una virtud que la otra mitad de la población considera extravagante.

 

Qué más, qué más…

Directora general de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT). No es la presidencia, pero va más allá del entorno familiar. Y, según la hemeroteca, fue elegida porque podría enfocar el desarrollo y consolidación del clúster químico (léase conglomerado) desde una perspectiva «más orientada a la interacción con el sector, el entorno y el ámbito del clúster». O sea, dialogar, escuchar, aprender, impulsar, esforzarse... En definitiva: valores. Y modernidad. Siempre a favor del cambio.

Y no se me ocurren más. Pero no capitulemos. El reajuste es posible, según las encuestas. Y aquí, en nuestra pequeña capital de provincia, no hay que despreciar los escasos pero significativos relevos en las llamadas fuerzas vivas, aquellas que la Real Academia define como los grupos sociales impulsores de la actividad y la prosperidad, entiendo que desde una perspectiva de utilidad e interés común.

Para los rusos más reticentes, concluyo con una cita de Rigoberta Menchú, a ver si cambian de opinión, que dice: «Una mujer (…) no sólo sabe proyectar la vida de una familia y la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio».

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