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Políticas económicas para reflexionar

El ahorro necesario sólo se producirá si también encuentra un aliciente, un interés significativo, estímulo del que ahora carece

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El capitalismo ha alardeado siempre de acomodarse a la ley natural, de basar sus premisas en las características de la naturaleza humana, que actúa siempre guiándose por un interés. Canalizar ese afán, estructurar la racionalidad económica, da lugar al sistema socioeconómico que ha traído a la humanidad hasta el presente, con algunos sobresaltos pero con indiscutible éxito. Pues bien: las políticas monetarias expansivas adoptadas por los bancos centrales europeo y norteamericano para acelerar la salida del la gran crisis están distorsionando aquella racionalidad con sus bajos tipos de interés, que pueden llegar a ser significativamente negativos, lo que justificaría la técnica del helicóptero (el lanzamiento de billetes de banco a las muchedumbres desde un helicóptero para estimular el consumo). Así se plasmaría la idea de que el dinero no vale nada, es gratis. El capitalismo se basa en el valor del trabajo, que es retribuido, y en la acumulación del capital a través del ahorro, que sólo se producirá si también encuentra un aliciente, un interés significativo. Si se deja de retribuir sistemáticamente el excedente del trabajo -y por tanto se desincentiva el ahorro-, el sistema puede desmoronarse, ahogado en sus propias contradicciones. En definitiva, es probable que este afán de corregir mediante decisiones de política monetaria las malas políticas económicas haya llegado a un límite a partir del cual deberíamos pararnos a reflexionar.

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