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¿Por qué el Rey no habló de la Infanta'

El rey Felipe VI no va a mover un dedo en la causa judicial a favor de su hermana Cristina
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El rey Felipe VI ha pronunciado su esperado mensaje de Navidad en el que ha hablado de la corrupción, de la crisis económica, con especial atención a los menos favorecidos, y del problema catalán. Sobre la corrupción ha sido contundente en su mensaje de Navidad, bien acogido por el PP, el PSOE y UPyD: «Hay que cortar la corrupción de raíz»; un cargo público no puede ser «un medio para aprovecharse o enriquecerse», dijo el Rey. Y muchos se han preguntado: ¿Por qué no ha hablado el Rey de su hermana la infanta Cristina y de su cuñado Iñaki Urdangarín?

El Rey no habló explícitamente de la infanta Cristina, como algunos esperaban, cuando la mayoría de la opinión pública española pide que renuncie a sus derechos sucesorios al trono de España. Veamos por partes: los derechos a la sucesión a la Corona española son derechos personales y su renuncia no afecta a sus cuatro hijos. Por otro lado, la monarquía española es constitucional y democrática, en que el Rey reina, pero no gobierna. Felipe VI, seis meses después de jurar la Constitución, no puede vivir al margen de ella, al igual que los demás monarcas europeos de monarquías constitucionales. Además, la infanta Cristina ya no forma parte de la Familia Real española. ¿Debía el Rey citar a su hermana Cristina en su discurso? Hubiera parecido impropio ya que en España hay muchos casos de corrupción y muy sonados y los citó a todos en general y ninguno en particular. Los derechos de la infanta Cristina a la sucesión al trono español es un derecho personal constitucional que ni el Rey puede quitar, a no ser que se apruebe la Ley Orgánica como establece el artículo 58 de la Constitución: «Las abdicaciones y renuncias […] a la sucesión a la Corona de España se resolverán por una Ley Orgánica». Esta ley no está ni siquiera en borrador, aunque Felipe VI, cuando era Príncipe de Asturias, manifestó en Barcelona que modernizaría la Monarquía.

La infanta Cristina es el número seis en la línea de sucesión, detrás de la Princesa de Asturias, Leonor, y de su hermana, la infanta Sofía; la infanta Elena, hermana mayor del Rey, y los dos hijos de esta. O sea que parece difícil que la infanta Cristina llegue al trono. Y conviene considerar si recibiría Cristina el beneplácito de las Cortes Generales del Estado. Cristina carece de apoyo parlamentario y popular.

¿Por qué entonces mantenerse en no querer renunciar a sus derechos dinásticos? Dicen sus allegados que es porque esa renuncia le provocaría mayor indefensión en el proceso judicial pendiente porque sería como aceptar que es culpable de los delitos que se le imputan, a causa de los negocios con su marido Iñaki Urdangarin. Parece una excusa. El Rey no va a mover un dedo en la causa judicial a favor de su hermana.

La Justicia ha de seguir su curso con independencia. Según la Constitución vigente, la justicia la imparten en España magistrados y jueces «en nombre del Rey», pero el Rey no puede intervenir en las decisiones judiciales, pues los jueces y magistrados son «independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley» (art.117) aunque sea el Rey quien nombre al presidente del Tribunal Supremo, pero es a propuesta del Consejo General del Poder Judicial (art. 123, 2).

Muchos piensan que la infanta Cristina debe renunciar por responsabilidad institucional (el bien de la monarquía) y por patriotismo (el bien de España). La Monarquía está encarnada no solo por el Rey, sino por la familia del Rey y es una monarquía hereditaria. Es una institución de carácter familiar, donde cada miembro de la familia es depositario de una tradición.

La opinión pública ya ha condenado a Cristina de Borbón. Como afirma Ortega y Gasset, no se puede gobernar ni reinar con la opinión pública en contra. Ya le ocurrió a su padre el rey Juan Carlos, quien tuvo que abdicar a causa de su conducta poco ejemplar. Es una pena que los reyes Juan Carlos y Sofía vivan vidas separados, lo que tampoco es ejemplar en una dinastía.

Y en Catalunya, ¿cómo se ha visto el mensaje de Navidad del Rey? En el mundo independentista, que es republicano, el discurso fue mal valorado porque no habló del dret a decidir (un rey constitucional ¿puede hablar del dret a decidir en un mensaje solemne?) y ha defendido la Constitución; por lo tanto, ha sido ha sido «más de lo mismo», como dijeron los vascos. En el gobierno catalán se han visto algunas luces en el discurso donde el Rey llamaba a la concordia y al diálogo, pues con Rajoy no ha habido diálogo. Para Artur Mas está bien que se hable del problema catalán, pero este solo puede resolverse con un referéndum sobre el dret a decidir expresado democráticamente.

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