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Primer asalto electoral

Las elecciones municipales serán el primer banco de pruebas de la gobernabilidad a partir del pacto a varias bandas
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Los candidatos a las elecciones municipales del 24-M ya están en la línea de salida. Será la primera prueba del nuevo mapa político en el que la fragmentación y la irrupción de las nuevas fuerzas emergentes marcarán el futuro. En el caso de la demarcación de Tarragona destacan varios fenómenos. Por una parte el descenso de candidaturas que acudirán con el sello del PSC. La crisis de los socialistas catalanes ha dispersado lo que en su día fueron sus ejércitos invencibles del municipalismo. El PSC pasa de 135 a 99 candidaturas en la provincia tarraconense. Si a los socialistas les pasa factura la fragmentación, el PP paga el desgaste de la corrupción y cae de 120 a 101 candidaturas. ICV se mantiene y sólo crece ERC de forma significativa, subida a la ola soberanista a costa de la coalición de Convergència i Unió. El ascenso de Ciutadans es moderado, ya que sólo presenta candidaturas en dos municipios más que en las anteriores elecciones, mientras Podemos, como se sabe, se reserva para la contienda de las generales. La fragmentación será tremenda en los municipios más importantes. En el caso de la capital, el elector tendrá 13 papeletas donde elegir. Los sondeos auguran posibilidades de obtener algún concejal a ocho formaciones. Otro tanto sucede en Reus donde el batiburrillo electoral también es considerable. Los municipios serán el primer banco de pruebas de una futura gobernabilidad que tendrá que pasara por el pacto a varias bandas.

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