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Primer debate electoral

La contaminación electoral ha presidido el debate del estado de la nación con más virulencia verbal que propuestas concretas
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El debate sobre el estado de la nación ha derivado en un primer gran round de la maratón electoral que nos espera en el presente año. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han probado sus espadas con una virulencia sólo justificable en el ardor de la batalla electoral. Ambos, por silencios o por referencias más o menos evidentes, han propiciado que también irrumpieran en el debate Podemos y Ciudadanos, las dos grandes alternativas que las encuestas se empeñan en pronosticar. Como era de esperar el gran argumento de Rajoy ha sido la recuperación económica, todo ello trufado con los ataques a los socialistas por su dantesca gestión económica que condenó a España al abismo. Lo más sorprendente de Rajoy ha sido la virulencia y el menosprecio con que ha atacado al líder socialista, Pedro Sánchez al que ha dado serios revolcones que rayaban el insulto. El joven socialista ha contraatacado con los estragos sociales de los recortes y, cómo no, con la corrupción que tiene en el caso Bárcenas el más sangrante episodio de la política española reciente. Finalmente, quien ha intentado en mayor medida defender medidas pragmáticas ha sido Duran Lleida, quien se ha erigido en el defensor de la rebaja del IVA de la cultura y en la defensa de los pequeños y medianos empresarios, auténticos héroes de la resistencia contra la crisis. El balance final ha sido decepcionante para el ciudadano que deberá armarse de paciencia para superar este año electoral.

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