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Profecía y testamento

´Clave K´ , de Margarita Riviere, es una novela kafkiana, como es Catalunya
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La Real Academia, RAE, en su diccionario da dos acepciones a profecía, en la 1ª: “Don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras”. Y en la 5ª: “Juicio o conjetura que se forma de algo por las señales que se observan en ello”. Creemos que el libro que ha escrito Margarita Rivière, “Clave K” pertenece a la quinta como buena y excelente periodista que era.

Dado que su libro hubiera sido profético cuando lo escribió, hace casi 20 años, se ha convertido en su testamento en el sentido de la 3ª acepción del diccionario: “Obra en que un autor, en el último período de su actividad, deja expresados los puntos de vista fundamentales de su pensamiento o las principales características de su arte, en forma que él o la posteridad consideran definitiva”.

El porqué esa obra, que era profética cuando se escribió no vio la luz, por la sencilla razón de que en ella se daban las claves del personaje que en esos momentos estaba construyendo la Cataluña que estamos viviendo. Margarita Rivière (1944/2015) como excelente periodista que era sabía, que el buen periodismo es aquel que cuando las razones objetivas no puede ser , conviene como señaló Ryszard Kapuscinski, : “Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto”.

El contexto de hace 20 años en Cataluña era un contexto que nadie se atrevía a decirle al ciudadano K, que era un fraude y por supuesto el ciudadano K constructor de pueblo kaiko, acentuando sobre todo la lengua kaika, no permitía, en la práctica, la libertad de prensa, esa que en estos días ha sido defendida con tanto ahínco, ante las embestidas melifluas del lenguajes de algunos políticos que como dice el sociolingüista colombiano Miguel González en su libro “. “Tiempos intoxicados en sociedades agendadas. Sospechar un poco de las inclusiones” señala que hay que cuidarse de: “Con lenguajes intoxicados, con gramáticas tensadas por la homogenización, pasamos de sociedades abiertas y plurales a las sociedades excluyentes de las agendas, a sociedades con tiempos emponzoñados, simplificados y comercializados.”

Es curioso con la que está cayendo en Cataluña, en estos dos últimos años, los libros que han sido más comprados en san Jorge (san Jordi) han sido “Algú com tu” de Xavier Bosch, un libro romántico y “La templanza” de María Dueñas un libro histórico sobre el siglo XIX, da la impresión que no entra en los intereses de los “catalanes y catalanas”, de hacer país, de analizar que Cataluña se quiere y como se ha construido la Cataluña actual, esa Cataluña que hoy está esquilmada y en donde muchos de sus políticos han entrado a saco en sus bolsillos, en los sentimientos y los han manipulado, porque el libro de Margarita Rivière es un libro que nos permite conocer en sus personajes a los que han elaborado el mundo en que vivimos.

Los críticos literarios señalan que ahí están Jordi Pujol, su esposa, su secretaria, y otros adláteres como: Narcís Serra, los arquitectos Oriol Bohigas y Ricardo Bofill o avispados personajes del entorno presidencial, como el ex-secretario general de Presidencia de la Generalitat, Lluís Prenafeta, y el abogado Juan Piqué Vidal. Se nos acerca a algunas situaciones como la crisis de Banca Catalana y la manifestación de apoyo a Pujol que se organizó cuando fue incluido en la querella contra sus gestores, el nombramiento del primer director de TV3, o el incendio del Liceo.

“Clave K” de Rivière es una novela y como tal, ya nos lo señaló Mario Vargas Llosa en su excelente trabajo: “ La verdad de las mentiras” que una novela no cuenta la vida, si acaso la tamiza a través del contexto que narra, la transforma, le añade sueños, deseos ocultos inconfesables de los personajes, inquietudes, hasta puede que haya tergiversaciones, frustraciones, pero eso es precisamente una novela, como diría el gran Gabriel García Márquez, otro periodista metido a novelista, lo que hace es realismo, periodismo, pero mágico, igual que Margarita Rivière, qué lástima que la novela de la periodista catalana no haya sido la más vendida en san Jorge,(San Jordi) ¡Qué inmensa lástima!

Ya que en ella se encontrarían muchas de las claves que nos están sacudiendo estos días, de ver como hay tantos y tantos políticos que con un lenguaje melifluo, agenciado, en donde en vez de decir no, dicen bueno, quizás; o en vez de decir, nunca, dicen tal vez, es posible; en vez de decir haremos esto y esto y esto y si no me marcharé, señalan: se me entendió mal, no se me comprendió, se sacó la frase de contexto.

La pregunta que viene a la mente leyendo “Clave K” es si habrá que esperar otros quince años para que otra Margarita Rivière vuelva a escribir otra “Clave K” de estos años que estamos viviendo y todo porque los de ahora los que se tienen que embadurnar las manos en la arcilla de hoy no se atreven a ser sinceros consigo mismo. Ya lo señalo Maquiavelo en su Príncipe: “La fortuna cambia y gobierna a los hombres, teniéndolos bajo su yugo.

“Clave K” es un thriller, es una novela de misterio, de suspense, pero es una fábula moral en donde, si se quiere, se puede sacar una moraleja, no para dentro de quince años sino para hoy, para las elecciones de pasado mañana , para esas elecciones que están diferidas en el tiempo, que serán o no serán, que se les cambia de nombre y puede ser municipales, autonómicas, o “plebiscitarias”, para elegir alcaldes o para que habiendo elegido alcaldes se saquen de la manga, como en una sesión de magia un gato de la chistera que no era.

“Clave K” es una novela kafkiana, como es Catalunya, en donde ya no sabemos, como diría el humanista Jordi Llovet, si solamente hay una metamorfosis o una transformación, ya que no es lo mismo, ser oruga que mariposa.

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