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¿Puede ser reelegido Trump sin el voto evangélico? Uno de sus grupos de apoyo, muy crítico

Una influyente publicación cristiana pide que el presidente de EEUU sea destituido. «Es hora de llamar a las cosas por su nombre»: en su presidencia reina «una gran inmoralidad e incompetencia ética»

GUSTAU ALEGRET

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En 2016, Donald Trump ganó las elecciones de Estados Unidos. Fue un éxito que seguramente ni él mismo esperaba. Peleó hasta el último momento, organizó decenas de mítines de campaña en estados que los demócratas daban por ganados y cortejó a grupos de votantes, uno por uno, con mensajes pensados para ellos. Uno de esos grupos que le apoyó fueron los evangélicos que, según el Centro de Investigación Pew, representa el 25% del electorado. El 81% de ellos votó a Trump. Por eso, esta semana se encendieron las alarmas en la campaña de Trump cuando la revista Christianity Today, una publicación fundada por el difunto e influyente evangelista Billy Graham, publicó un editorial en el que argumentó que el presidente debería ser destituido.

En el editorial, la publicación recuerda que «los demócratas han buscado la caída (de Trump) desde el primer día» pero añade a renglón seguido, «los hechos en este caso no son ambiguos: el presidente de los Estados Unidos intentó usar su poder político para obligar a un líder extranjero a hostigar y desacreditar a uno de sus opositores políticos. Eso no es solo una violación de la Constitución; mas importante aún, es profundamente inmoral».

Los evangélicos representan el 25% del electorado. El 81% de ellos votó a Trump

Según el editorialista, «este presidente ha acallado la idea de moralidad en su administración», y cita una larga lista de hechos, que van haber «contratado y despedido a varias personas que ahora son criminales convictos», su admisión de «acciones inmorales en negocios y en su relación con mujeres, de las cuales sigue orgulloso», o su cuenta de Twitter en la que pueden leerse constantes «caracterizaciones erróneas, mentiras y calumnias», lo que «es un ejemplo casi perfecto de un ser humano que está moralmente perdido y confundido».

El editorial de Christianity Today se conoce el día en que la Cámara de Representantes, dominada por los demócratas, aprobó las acusaciones contra Trump de abuso de poder y de obstrucción de la investigación del Congreso, lo que convirtió a Trump en el tercer presidente estadounidense en ser sometido a juicio político en la historia de Estados Unidos.

El líder del partido republicano, Donald Trump, no tardó en criticar a la conservadora publicación con el objetivo de intentar desacreditarla frente a sus lectores que le votan. En su cuenta de Twitter la calificó de «extrema izquierda» y aseguró, sin evidencia alguna, que «le va mal».

El editorial puede haber abierto los ojos a muchos evangélicos que veían a Trump como el presidente que más había hecho por su comunidad desde Ronald Reagan. Desde la Casa Blanca, Trump ha tomado medidas que desvanecen la frontera entre religión y política en el país: el año pasado firmó una orden ejecutiva para facilitar la participación de grupos religiosos en campañas políticas sin perder sus beneficios fiscales, y recientemente emitió otra orden para aumentar la influencia de estos grupos dentro del gobierno. Incluso, acaba de nombrar a una controvertida telepredicadora llamada Paula White como su consejera espiritual personal.

En su cuenta de Twitter, el líder republicano tildó la publicación de «extrema izquierda»

Todas estas decisiones hacían que para los evangélicos el comportamiento de Trump en su vida privada y en su desempeño como presidente quedaran relegadas a un segundo plano con el argumento de que todos somos pecadores y de que Dios se sirve del hombre débil para hacer cosas grandes.

«Es hora de llamar a las cosas por su nombre», dice el editorial, «estamos jugando con una baraja [de pocker político] de una gran inmoralidad e incompetencia ética» que puede acabar con «la reputación de la religión evangélica y afectar a la comprensión mundial del Evangelio. Y se vendrá abajo en una nación de hombres y mujeres cuyo bienestar también es nuestra preocupación», concluye el texto.

El movimiento evangélico no estaba casado con Donald Trump, aunque lo pareciera. Hoy Trump sabe que no lo puede dar por hecho su apoyo para su reelección.

* Periodista. Gustau Alegret es periodista, director de noticias en Estados Unidos de NTN24

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