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Opinion EDITORIAL

Puigdemont se dispone al combate

El golpe radical de Puigdemont y Junqueras para rodearse de una guardia pretoriana fiel ha costado la poca representación tarraconense que ya había en el Govern.

Diari de Tarragona

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Por si todavía pudiera haber alguna duda, la última remodelación exprés del Govern que ha llevado a cabo Carles Puigdemont, ha quedado despejada por completo: Junts pel Sí está decidido a llevar a cabo el referéndum de 1 de octubre contra viento y marea. Ya pueden llover querellas, inhabilitaciones, resoluciones judiciales, advertencias del Constitucional y las diez plagas de Egipto. Puigdemont pondrá las urnas, pero en esta ocasión ha querido compartir los riesgos con su socio de gobierno, Oriol Junqueras, que a su vez ha exigido limpiar el Govern de todo conseller tibio. La osada táctica de ir con carros y carretas a por el referéndum, obviando el ordenamiento jurídico del Estado, cueste lo que cueste, ha dejado en la cuneta a Neus Munté, Jordi Jané y Meritxell Ruiz, tres valores de probada eficacia, de indudable catalanidad, pero con razonables dudas sobre la táctica que ha decidido emprender el tándem Puigdemont-Junqueras. A partir de  ahora sólo siguen en el Govern aquellos que estén dispuestos a todo. Y de ahora en adelante también, ya no sólo recibirán los golpes los consellers y los dirigentes del PEDeCAT, como se lamentaba recientemente Francesc Homs en un tuit muy explícito. Por otra parte, es obligado destacar desde el punto de vista de las comarcas de Tarragona que la operación de catarsis gubernamental se ha llevado por delante a los dos representantes tarraconenses en el Govern, Jané y Ruiz. Si ya era menor la cuota de poder de Tarragona en los órganos decisorios de la Plaça de Sant Jaume, quedan ahora más menguados con la salida de los titulares de Interior y de Ensenyament. La estrategia  combativa de Puigdemont-Junqueras no ha tardado en obtener respuesta por parte de Mariano Rajoy. Como buen gallego ha contestado con una pregunta: «¿Con esta purga qué diálogo quieren?». Es evidente que cualquier esperanza a una solución negociada queda totalmente dinamitada. La próxima estación será el 1-o que el Estado intentará diluir lo más posible y el Govern querrá convertir en el argumento para seguir adelante.

 

 

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