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Opinion EDITORIAL

Rajoy pierde el control

El presidente se ha parapetado tras las togas para eludir su obligación política y la crisis se le ha ido de las manos

 

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Manifestaciones de protesta por el encarcelamiento de Sánchez y Cuixart. EFE

Manifestaciones de protesta por el encarcelamiento de Sánchez y Cuixart. EFE

Cuando Mariano Rajoy decidió afrontar el problema de Catalunya parapetado en el estamento judicial cometió un inmenso error cuyas consecuencias han empezado a emerger con toda su crudeza. La juez de la Audiencia Nacional ha obrado con toda independencia y libertad al decretar la prisión sin fianza de los dirigentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. El error de origen nace del Gobierno del PP cuando decide abordar el conflicto catalán con la denominada Brigada Aranzadi. La cadena de denuncias, procesamientos e investigaciones sigue su curso inexorable, efectivamente desde la separación de poderes que establece el Estado de Derecho. De este modo, el gran argumento del Gobierno para rehuir la negociación política y escudarse en las togas se ha vuelto en contra del propio Gobierno que ahora, aunque quisiera, ya no tiene el control de la crisis. Se le ha ido de las manos. El  problema de Catalunya, sin duda el más grave que atraviesa España desde la segunda mitad del pasado siglo, está en manos del Tribunal Constitucional, de la Audiencia Nacional e incluso de algún juzgado de instrucción. ¿Cómo espera Rajoy que Puigdemont renuncie a la declaración de independencia con Sánchez y Cuixart en la cárcel? ¿Cómo quiere el presidente del Gobierno que el soberanismo dé marcha atrás si ya ha empezado a sufrir los efectos de la judicializaación del conflicto? La única vía de salvación que vislumbran es la constitución de un nuevo Estado en el que todas las cuentas pendientes con la justicia española quedarán amortizadas. Y lo que es peor: la judicialización del problema catalán conduce el conflicto a la velocidad de la justicia, lo peor que puede pasar para hundir el país en la miseria.

 

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