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Renovar el equipo

El impulso de Podemos trae locos a los que antes ya lo estaban
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Tanto Rajoy como Del Bosque se encuentran en el mismo trance. Tienen que cambiar a los que juegan porque no dan pie con bola y la bola está en el tejado. Los futbolistas están muy vistos y a los políticos nadie les puede ver. Parece que ambas fórmulas se han agotado y no deja de ser una casualidad que lo hayan hecho a la vez porque sus trayectorias eran muy desiguales. Don Vicente tiene un pasado glorioso y don Mariano no puede mirar atrás sin que le acometa un cierto vértigo. Cada uno de ellos necesita salvadores para salvarse, ya que la política y el fútbol son juegos colectivos.

El seleccionador ha incorporado a mi paisano Juanmi y el presidente se dispone a incorporar al ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, y a Alberto Núñez Feijóo, que preside la Xunta de Galicia. Al parecer, hay un estilo nuevo de ejercer la política, ya que el antiguo da muy mal resultado, pero la cosa corre prisa. El 24-M está a la vuelta de la esquina y la cancha está embarrada. Como lo más profundo que tenemos es la epidermis, es urgente ofrecer un aspecto distinto. Engañar con lo de siempre es sumamente dificultoso y hay que renovarse o morir de aburrimiento. De ahí el impulso de Podemos, que trae locos a los que previamente ya lo estaban y el auge de Ciudadanos. Cuando la gente lo pasa mal se agarra a un clavo ardiendo, pero algunos tienen guantes ignífugos y a otros es difícil echarles el guante.

Tiene que haber otras personas, menos notorias, ya que todavía no han dado la nota, que reemplacen a los que conocemos de más, aunque siempre tratemos de evitarlos por la calle. Todos los que creemos que no se puede vivir sin esperanza, por muy engañosa que sea, seguimos esperando sin desesperar. Vendrán tiempos mejores, aunque no los veamos venir. Los viejos somos como los niños, porque la vida es capicúa y algunos nos esforzamos en sacar peces del agua para que no se ahoguen.

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