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Respeto y educación

Si no les gusta el Rey o el himno, ¿por qué van al campo a ver la final de la Copa del Rey?
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Estamos confundiendo la libertad de expresión con el respeto y la buena educación que son bases fundamentales de una mínima convivencia. Hay quien piensa que criticar o, mejor dicho, no aceptar de ninguna manera y sancionar a los responsables de la pitada al himno de España y al Rey en el campo de fútbol del Barca es desmedido y puede promover que haya más pitadas en otras ocasiones. Pues no. En España ha ocurrido en demasiadas ocasiones que hemos hecho la vista gorda, hemos mirado hacia otro lado o nos hemos puesto la pinza en la nariz para evitar males mayores con los nacionalistas-independentistas vascos y catalanes. Craso error.

Ahora nos encontramos con tácticas políticas de hechos consumados y de supuestos sentimientos de la mayoría del pueblo catalán que solo sirven para provocar frustración en miles de catalanes engañados y para tapar una pésima gestión política de los dirigentes políticos, muchos de ellos inmersos en una abominable corrupción. Los últimos votos han demostrado que los catalanes buscan nuevas formas políticas aunque vengan de una extrema izquierda muy inquietante. Por cierto, muchos de los que pitan a sus propios símbolos españoles van a cobrar sus sueldos porque el Ministerio de Hacienda va a realizar una nueva transferencia de varios millones de euros. Por eso, entre otras razones, resulta indignante y repugnante la sonrisita del presidente de la Generalitat, Artur Mas, al lado de Felipe VI durante la pitada. Si no les gusta el Rey o el himno, ¿por qué van al campo a ver la final de la Copa del Rey? ¿Por qué las directivas de estos equipos se inscriben en la competición si sus hinchas no quieren a su máximo exponente? Por dinero y prestigio. Claro, todo vale en este terreno y los políticos mediocres que medran a más no poder en Las Ramblas aprovechan para intentar subsistir. La realidad es tozuda y los Mas, Pujol, Junqueras y compañía tienen las horas contadas, pero mientras tanto provocan el mayor daño posible. ¿Las sanciones por la pitada pueden dar oxígeno a los independentistas? No. Reforzarán el estado de derecho.

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