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Rusia teme a Pokémon Go

Gloria Aznar

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De todos es sabido ya que jugar a Pokémon Go puede comportar peligros. La novedad es que también acarrea arrestos domiciliarios e incluso penas de prisión. En esto se centra la última campaña de Amnistía Internacional, que ha hecho un llamamiento de petición de firmas para la puesta en libertad de Ruslan Sokolovsky. ¿Les dice algo ese nombre? Posiblemente no. ¿Y las Pussy Riot? Ahora supongo que sí. El caso es que este youtuber de los Urales, que cuenta con más de 200.000 suscriptores en su canal, ha ‘osado’ desafiar al régimen del gran Vladímir Putin, el último zar elegido ¿democráticamente? Y lo ha hecho de la misma manera que las Pussy Riot allá por el 2012, quienes fueron sentenciadas a dos años de cárcel por su ‘rezo punk’ antiPutin. Sokolovsky no se ha atrevido a tanto, pero también entró en una iglesia para protestar por la falta de derechos y libertades en Rusia. Y escogió una forma muy peculiar: jugando a Pokémon Go y después colgando el vídeo. Nada de insultos. Nada de cánticos. Nada de violencia. Sólo su presencia y un móvil en mano. Una manera pacífica de ejercer su libertad de expresión con la que le ha caído todo el peso del Estado encima. Ahora está detenido bajo arresto domiciliario y su ‘crimen’ le puede acarrear cinco años de prisión acusado de «incitar al odio y ofender sentimientos religiosos». Las movilizaciones para su liberación ya se han puesto en marcha con el hashtag #FreeSokolovsky. Lamentablemente, al margen de su resolución final, es un pasito más en la nula tolerancia de un país que, nos guste o no, mueve los hilos de medio mundo.

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