¿Sabremos la verdad sobre el origen del coronavirus?

La distancia genética entre el coronavirus del murciélago y el del hombre sugiere que el virus llegó a los humanos a través de un «huésped intermediario» como un pangolín

JOSE-DANIEL VILA ROBERT

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JOSE-DANIEL VILA ROBERT (Exsubdirector general y director de Patentes e Información Tecnológica del Ministerio de Industria y Energía)

JOSE-DANIEL VILA ROBERT (Exsubdirector general y director de Patentes e Información Tecnológica del Ministerio de Industria y Energía)

Entre omisiones y conflictos, llegar a la verdad sobre el virus que ha causado la peor pandemia del siglo XXI es casi imposible. Se tiende a la transmisión del animal al humano, pero hay quienes piensan que la teoría de los accidentes de laboratorio debería tomarse más en serio. Según diversos estudios, la mayoría de los coronavirus que infectan a los humanos provienen de animales, incluido el virus que ha causado la epidemia SARS. Se considera que los «culpables» más probables son los murciélagos, portadores de un virus genéticamente relacionado con el SARS COV. 2. Sin embargo, la distancia genética entre el coronavirus del murciélago y el del hombre sugiere que el virus llegó a los humanos a través de un «huésped intermediario» como un pangolín.
La ventana para realizar investigaciones sobre el origen del coronavirus se está cerrando, según han advertido, en un editorial de la revista Nature, los científicos que investigaron las causas del brote de la pandemia por mandato de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «En este momento parece más importante encontrar un culpable que descubrir la verdad», señala Isabella Eckerle, viróloga y directora del Centro de Enfermedades Virales del Hospital Universitario de Ginebra.

Otro reconocido virólogo, Didier Trono, también estima que el tema se ha vuelto más político que científico. Se muestra pesimista sobre la posibilidad de comprender lo que realmente sucedió, pese a la importancia que conlleva para la prevención y el manejo de futuras pandemias. La probabilidad de una transmisión del animal al humano sigue siendo alta. La búsqueda de los orígenes de la COVID-19 es compleja y controvertida. China nunca ha sido transparente y hasta ahora ha negado el acceso a muestras y datos completos, como señaló el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus. En su opinión, la falta de transparencia de Pekín obstaculizó la labor de la OMS, que envió a un grupo de investigadores independientes a Wuhan, para llevar a cabo investigaciones exhaustivas. El grupo, según el informe de la misión de la OMS, pasó los primeros 14 días en cuarentena discutiendo con expertos chinos a través de un videochat. Con ello, quedaron solamente dos semanas para la investigación de campo, las cuales fueron planificadas previamente para asegurar el distanciamiento y el monitoreo de las condiciones de salud.

Al final, pese a la difícil cooperación con el gobierno chino, la OMS en su estudio global sobre los orígenes del SARS Cov 2, rechazó la hipótesis del accidente de laboratorio, etiquetándola de «extremadamente improbable», sobre la base de datos incompletos. Tedros Ghebreyesus reconoció más tarde que la teoría del accidente de laboratorio se había descartado prematuramente, y Peter Ben Embarek, el científico danés que dirigió la investigación científica de la OMS en China, admitió recientemente que los funcionarios locales presionaron a su equipo para que abandonaran la hipótesis.
A raíz de tales revelaciones y de los datos incompletos del estudio, algunos Estados miembros de la OMS, incluidos EEUU, Reino Unido, Canadá y Australia, han criticado duramente al organismo de salud de la ONU, con sede en Ginebra, por su negligencia, y a China por su falta de cooperación. La comunidad científica también alzó su voz, cuando un grupo de 17 investigadores de todo el mundo, pidió, en una carta publicada en Science el pasado mes de mayo, continuar la investigación de una manera más objetiva y transparente.

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