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Sanear la vida pública

Aislar a Podemos no sería una práctica democrática. Incluso el fenómeno que representa puede sanear la vida pública
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Como cordones sanitarios se conoce el método utilizado en Europa para aislar a los partidos radicales antisistema. En Francia, el centro derecha y el centro izquierda se lo aplican a la extrema derecha del Frente Nacional, con una disciplina que dice mucho de la dignidad de los franceses y de la calidad de su democracia. Así por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 2002, pasaron a la segunda vuelta electoral el conservador Jacques Chirac y el ultraderechista Le Pen, que sobrepasó al socialista Jospin, y toda la izquierda votó a Chirac, que obtuvo más del 82% de los votos. En España, la democracia ha discurrido plácidamente hasta ahora, sin formaciones significativas antisistema, por lo que no han sido necesarias tales cautelas. El único incidente reseñable fue, en 2003, la firma del pacto del Tinell por los miembros del ‘tripartito’ catalán, en el que los firmantes excluían cualquier relación con el Partido Popular de Aznar. Un gesto inamistoso que fue claramente inapropiado a pesar de los excesos del entonces presidente del Gobierno. Actualmente Podemos podrá estar bajo observación hasta que la sociedad adquiera certeza acerca de sus verdaderas intenciones, pero no puede ser aislado preventivamente. Muy al contrario el fenómeno de Podemos, con Ada Colau incluida, puede sanear el panorama político y reconciliarlo con la ética pública. Es el precio que este país tiene que pagar por la ruina moral que ha tolerado en los últimos años.

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