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Se buscan suplentes

En España hay mucha gente buena, pero se dedica a otros menesteres
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Los titulares han perdido su puesto. Se les ha roto de tanto usar lo en beneficio propio, o sea en perjuicio de la mayoría. Rajoy, que quizá tenga buena prensa cuando ya no esté en disposición de leer los periódicos cada mañana, husmea los posibles sustitutos. Se habla y no se acaba de hablar de la remodelación de su gabinete y los cotillas de la política, disfrazados de politólogos o tertulianos, dicen que la vicepresidenta, también conocida como la pequeña coronela, Soraya Sáenz de Santamaría, y Feijóo ocupan los primeros puestos para reemplazar al líder del PP al que se han agotado los plazos. Si metroscopia no nos gobierna, la gente a lo que aspira es a tener caras nuevas. Las antiguas, una vez comprobada su dureza, deben de ceder el paso a las que llegan, que aún no han demostrado su presunta impavidez facial. Lo dificultoso es que para retratar por su lado bueno a los que llegan, el único sistema sea fotografiarlos de espaldas.

Hay que escoger entre lo que hay, ya que no es posible elegir a los mejores entre los que no se presentan a ese concurso. Pasa lo mismo que entre los concursos de las misses, que nunca repara entre las vecinas de enfrente, que quizá sean las más guapas, pero si nos las encontramos en el ascensor no acertamos a diferenciarlas hasta que se han bajado en otro piso. En España hay mucha gente buena, pero lamentablemente se dedica a otros menesteres, alejados de la sublime tarea de arbitrar la convivencia, que entre nosotros se ha convertido en un sinvivir.

Queda muy poco tiempo para aclarar las cosas, o sea para evitar que se oscurezcan un poco más. Suenan los nombres de Alfonso Alonso y del presidente gallego, que gana enteros en esta España partida por gala en catorce. Hay que creer en el futuro, aunque algunos como yo lo tengamos a nuestra espalda. Todo es mejorable, entre otras cosas porque no hemos conseguido que sea peor. Los que vengan detrás que arreen. La mula española tan terca de suyo sigue aguantando.

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