Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Se necesitan pobres

Los pobres nos hacen falta para seguir creyéndonos que somos buenos
Whatsapp

Para recuperar el voto social hacen falta más menesterosos. Los que hay, aunque sean bastantes, son insuficientes para recuperarlo. Todos sabemos que los pobres nunca se conforman con lo que no tienen, pero quienes lo saben mejor son los beneficiarios de la escasez. La pobreza es una afrenta, pero qué sería de ella si los líderes políticos no pudieran sacarla a colación, sabiendo que a veces es la única de su auditorio. Ahora hay una apasionante puja para ver quién ofrece más a los que no tienen nada. Los socialistas anuncian un «ingreso mínimo vital» y los populares, aunque les acusen de vender humo, también hacen una contraoferta, si bien más moderada. Por su parte, Podemos mantiene su «renta básica», que si no la paga nadie, puede caerse por su propia base. Todos hablan de complementos salariales y enmudecerían si se encontrara el salario justo.

Los mítines serían silenciosos y nadie podría llamarse a engaño por muy buen oído que tenga, ya que no escucharía a los que prometen. ¿Quién da más? Mejor dicho, ¿quién asegura que va a darlo? Se plagian las ofertas en la misma medida que escasean los que se las creen. Como el mar es gratis, la mayoría de los pobres se congrega en la orilla para darse un baño de multitudes. No es probable que se encuentren allí con Pedro Sánchez, que hace pie incluso mar adentro, ni con Javier Maroto, ni con cualquier otro aspirante a acaudillar un hato de desvalidos económicos, que ahora se llaman «sectores más vulnerables».

Hasta su honrado nombre de pobres se lo están arrebatando a los que no tenían más que eso y se consolaban con que no tendrían dificultades de aduana para entrar en el reino de los cielos. Según el penúltimo Papa, ni la gloria ni el infierno son lugares físicos. No sé si el actual vicario de Cristo, el atareado Francisco, que parece un buen hombre, tendrá nuevos informes, pero sé que los pobres nos hacen falta para seguir creyéndonos que somos buenos.

Temas

  • OPINIÓN & BLOGS

Comentarios

Lea También