Simplemente La Navidad

La Navidad es un conjunto de valores que quiere sacar a flo-te lo mejor de los seres huma-nos, invitándolos a renovarse, mientras les demuestra que la magia aún existe y se puede utilizar par alcanzar todos los sueños que nuestro corazón de niño aún anhela
 

JOSEP MUÑOZ I GRÁCIA

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JOSEP MUÑOZ I GRÁCIA, Asesor fiscal

JOSEP MUÑOZ I GRÁCIA, Asesor fiscal

La Navidad es una festividad religiosa en que los cristianos conmemoramos el nacimiento de Jesús. De hecho, la palabra Navidad, como tal, procede del latín Nativitas que significa nacimiento. La Navidad es una fecha llena de regalos, dulces y sobre todo de recogimiento familiar. No obstante, la Navidad representa la voluntad de dar, de ser mejor persona y de recordarnos que entre todos podemos obrar milagros, que son grandes cambios que impactan en nuestro entorno. La Navidad es la celebración más extendida en el planeta. En ella hay tres colores: verde, rojo y oro. El verde ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la vida; el rojo simboliza la sangre de Jesús, y el oro representa la luz, así como la riqueza y la realeza.

En realidad, la Navidad es un conjunto de valores que quiere sacar a flote lo mejor de los seres humanos, invitándolos a renovarse, mientras les demuestra que la magia aún existe y se puede utilizar par alcanzar todos los sueños que nuestro corazón de niño aún anhela.

La Navidad, como tal, se dice que fue un invento del emperador romano Constantino para eliminar las fiestas paganas de las Saturnales y principalmente de Sol Invictus, que era el primer día después del solsticio de invierno en que las horas de sol empezaban a ser mayores a las horas de la oscuridad. La Navidad es un momento mágico, lleno de sueños y esperanzas para muchos, ya que representa una fecha de encuentros, reuniones familiares y renovación. Muchos países adaptan esta celebración a sus costumbres y creencias: por ejemplo, en los países nórdicos se adelantan estas fechas, que comienzan a partir del 13 de diciembre. Realizan procesiones vestidos con túnicas blancas, llevando en sus cabezas coronas de candelas y cantando algunos villancicos. En los países escandinavos la tradición tiene mayor significado, ya que esta región es el hogar de Papá Noel. Durante todo el año las familias pueden ir a su taller ubicado en Laponia, en el Círculo Polar Ártico. En Rusia, la festividad llega más tarde, el 7 de enero, ya que representa la fecha que nace Jesús, según la iglesia ortodoxa, por la que se ciñe este país. Los niños esperan la llegada del Abuelo del hielo, en lugar del Papá Noel, quien se encarga de darles los regalos. En Japón, en Alemania, en México y en muchos lugares son diferentes, según sus tradiciones y creencias.

La Navidad es una fecha especial y esperada por todos, sobre todo por los más pequeños de la casa, es una época fabulosa para celebrar con los tradicionales villancicos, los belenes, Papá Noel… Quién no ha oído: Los peces en el río. El tamborilero, Noche de paz, Campanas sobre campanas…

Y el árbol de Navidad, que tiene muchas variantes. Unos dicen que recuerda el árbol del Paraíso de cuyas frutas comieron Adán y Eva y de donde vino el pecado original y por tanto coincide con la venida de Jesús para salvarnos y reconciliarnos con el Padre. Pero también representa el árbol de la vida o vida eterna, por ser su hoja perenne. Por otro lado, hay una creencia de que el árbol de Navidad viene de una antigua historia germana, donde se creía que todos los astros que están en el firmamento, incluyendo la Tierra, estaban colgados a un inmenso árbol, denominado el Árbol del Universo. También se tenía la creencia de que sus raíces conectaban con el infierno, mientras que su copa se acercaba más al cielo.

A partir del año 790, la tradición cambia y el árbol comienza a representar el amor eterno de Dios. Paso a ser un pino adornado con manzanas, símbolo de las tentaciones humanas y las velas, que significaban la luz del mundo y la gracia divina. Desde comienzos de la Edad Media, la tradición del árbol se extendió a todo el viejo mundo, hasta llegar al continente americano. Se sabe que el primer árbol de Navidad que fue utilizado para ser decorado tal y como lo hacemos en el presente fue en Alemania en el año 1605 con la finalidad de apaciguar un poco el frío durante la época de invierno. Hoy ya es una costumbre que ha sido adoptada en casi en todo el mundo, donde el árbol de Navidad es una pieza clave y emblemática de las fiestas del mes de diciembre. Niños y también adultos disfrutan reuniéndose en familia para decorar el árbol con brillantes luces, guirnaldas, adornos y estrellas y darle la bienvenida a una fecha tan especial.

La Navidad es posiblemente la época del año con mayor carga emocional. Las emociones que genera la Navidad y el cambio de año son variadas y muchas veces contradictorias. Sentimos desde la ilusión y alegría hasta la tristeza y añoranza. Son muchas las reuniones sociales y familiares que nos pueden hacer tanto disfrutar como reencontrarnos con seres queridos. Estas reuniones nos llevan a cometer excesos, ya sea comiendo, bebiendo o trasnochando… Otras veces, las reuniones nos traen al recuerdo de manera especial personas que ya no están.

Todas estas intensas emociones tienen lugar en un período de tiempo tan solo de dos semanas. Aunque a muchas personas se les pueden hacer muy largas, para la mayoría las Navidades pasan muy deprisa. Para los primeros puede resultar un alivio ver que ya han terminado; mientras que para los segundos hubieran deseado que se prolongaran otras dos semanas.

En consecuencia, las emociones y sentimientos de la Navidad son: Ilusión. Añoranza. Amor. Tristeza. Esperanza. Culpa. Felicidad. Vergüenza…

Ilusión: es la palabra que mejor define la cara de los niños cuando abren sus regalos que las han traído los Reyes o pasean con sus abuelos por las calles iluminadas.

Añoranza: Los niños desprenden ilusión, pero también al verlos nos hace añorar aquellos años en los que disfrutábamos como ellos. Seguro que, a lo largo de la Navidad, habremos recordado escenas de nuestra infancia que nos encantaría poder revivir.

Amor: Donde hay añoranza seguramente algún día hubo amor. Las personas que más añoramos son aquellas que más han significado en nuestras vidas y a quienes hemos querido.

Tristeza: El duelo por la pérdida de lo amado nos trae tristeza.

Esperanza: Para muchos adultos, esta es la luz que más brilla en la Navidad: esperanza por emprender y lograr algún proyecto, personal o profesional.

Culpa: Por no haber logrado nuestros objetivos, puede hacernos reflexionar.

Felicidad: Porque esperamos que estas estén llenas de alegría y felicidad, de reencuentros y amor. La Navidad no sería tal sin Felicidad.

Vergüenza: Seguro que habrá muchas personas que se preguntarán dónde cabe la vergüenza, en un periodo de fiestas. Simplemente, cabe, al reencontrarte con personas a las que no has prestado mucha o nula atención durante el año.

Me pregunto, les pregunto, ¿volveremos, volverán, con más ganas de trabajo después de las vacaciones de Navidad, que después de las vacaciones de verano? Seguro que habéis adivinado a quién les hago la pregunta… Gracias … Recordar: que la música también es magia y la música a la vez es vida.

Feliz Navidad y mejor 2022.

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