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Simplemente comunicarse

Hay dos tipos de palabras: las que nos abren puertas y las que nos las cierran

Josep Muñoz i Gràcia

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Muchas veces hablamos y opinamos porque el hablar «es gratis», pero no tenemos en mente la enorme influencia de la palabra. Nuestras palabras dirigen nuestro mundo. Hay dos tipos de palabras, las que nos abren puertas y las que nos las cierran, o sea las de los ganadores o las de los perdedores. Por eso es necesario aprender a decirlas positivamente y con poder.

Sabemos que la palabra es el medio de comunicación por excelencia, el que caracteriza y distingue a los seres humanos. Las palabras tiene el poder de crear una atmósfera emocional en nosotros. Como en cualquier sistema entre personas, hay palabras: amables, que motivan, que piden, que preguntan, que unen, que animan, palabras sencillas, palabras que dividen, palabras que acusan… Consecuentemente el poder de la palabra es extraordinario ya que al pronunciarlas creamos un clima de motivación, de desarrollo hacia el logro de nuestras metas.

Pero hoy, solamente analizaremos o comentaremos cuatro palabras: las que acusan, las que unen, las que preguntan y las que piden.

Acusar: es atribuir a una persona la responsabilidad de un hecho que va en contra de la moral o la ley o que perjudica injustamente a otra persona. Por ejemplo: «lo has hecho a propósito», «me has engañado» y no dejan posibilidad de diálogo. Cuando afirmamos algo y ponemos punto y final a la frase, se cierra la comunicación.

Unir: es concordar las voluntades u opiniones de dos o más personas o grupos para llegar a un fin determinado o hacer que sientan la confianza o afecto de uno hacia el otro. Por ejemplo: hay una gran diferencia si decimos «nosotros tenemos que…» a decir «vosotros tenéis que...». La primera une, la segunda condiciona. Una palabra o frase que a mi me gusta es juntos, ya que es mejor decir: «¿cómo podríamos resolver esto juntos?» que decir «tenéis que solucionar esto», dado que se ve una tendencia a culpar al otro.

Preguntar: es pedir una persona a otra una certificación. Acostumbramos a decir «¿cómo lo ves...?, ¿no sería mejor si…?, me dijeron... ¿es verdad?». Con esta clase de preguntas permitimos que la persona se exprese, sirven a mí entender a poner una pausa a las emociones y abrir el juego al diálogo. «¿Qué estas pensando?» es otra pregunta en la que expresamos interés por el otro y lo invitamos a que hable.

Pedir: es decir una persona a otra lo que espera o desea que esta le dé o haga, con la intención que realmente le dé o haga. Solemos decir «¿podemos hablar ahora…?», «¿te puedo pedir algo?», «por favor», «¿me permites?». Al usar estas frases estamos pediendo permiso, estamos esperando la capacidad de decisión del otro, lo estamos valorando. Otra palabra para mí positiva es cuéntame, con ella pedimos a la otra persona que nos cuente lo qué le está pasando, demostramos que nos interesan sus vivencias.

Consecuentemente, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, las personas hablamos, todos somos ‘comunicadores’. Del mismo modo hay malas personas con buena capacidad de comunicación, muchos de nosotros hemos tenido y tenemos actualmente ‘experiencia’ de malas personas que nos han liderado políticamente o económicamente, usando las palabras que queríamos escuchar aunque no eran las verdaderas. Por el contrario, también hay personas buenas con buena comunicación.

He querido resumir este simplemente, estas cuatro palabras que usamos frecuentemente, con el fin de puntualizar las pautas a seguir por nuestra (por decir algo, ya que más bien es suya) clase política actual.

Simplemente, creo que si fueran positivos y conscientes de este momento que estamos viviendo, se harían cada uno de ellos estas preguntas y ‘presuntamente’ llegarían a las conclusiones necesarias para dar solución al momento actual, ya que a mi humilde entender hay posibles acuerdo, pero falta una enorme falta de comunicación.

Es evidente que los posibles candidatos gastan más energía estando en línea, que sabiendo conectar y desconectar con los objetivos para que fueron elegidos (o mejor dicho contratados, como ha dicho Pedro Sánchez).

Yo, cuando hoy he escrito estas cuatro palabras, he sentido placer de reencontrarme con ellas, ya que la agrupación y meditación de ellas, creo, podrían clarificar positivamente el futuro que todos deseamos. Tristemente muchas veces nos callamos cuando deberíamos hablar y hablamos demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.

Deseando a todos que este mes de agosto (yo hasta el 15 voy a desaparecer con mis nietas) sea de descanso, pero con una salvedad (que sigamos pensado). Las vacaciones a mi entender son para los funcionarios, empleados…, pero no tanto para los creadores, escritores, políticos…

Cinco consejos para pensar:

- Libera tu corazón de odio.

- Libera tu mente de preocu-

paciones

- Vive de forma simple.

- Da más.

- Espera menos.

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