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Sin mayorías absolutas

Estaría bien aprovechar las propuestas del veto a las mayorías absolutas y las listas abiertas en la nueva ley electoral catalana
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El magistrado de la Audiencia de Barcelona Santiago Vidal presentó ayer el proyecto de Constitución catalana. Tal como va el proceso soberanista es más que previsible que el esfuerzo jurídico del magistrado se quede en un brindis al sol. Sin embargo, sería interesante aprovechar su trabajo para abrir el debate en el momento presente. Por ejemplo, entre las principales novedades que aporta el texto constitucional de Vidal figura la prohibición de las mayorías absolutas. Ningún partido podrá tener, por ley, más del 49% de representación en las Cámaras. La medida pretende evitar la distorsión de la división de poderes y evitar que el rodillo mayoritario pervierta la representación del pueblo en favor de la representación de un partido hegemónico. Otros aspectos notables del proyecto son la introducción de las listas abiertas y la limitación de los mandatos a dos legislaturas que, a su vez pasarían a ser de cuatro a cinco años. Son buenas propuestas, cuando menos muy dignas de ser debatidas teniendo en cuenta que la experiencia de las mayorías absolutas siempre ha dado malos resultados en España. Igualmente se da por seguro que las listas abiertas irrogan a cada político de una mayor responsabilidad y le obligan a pasar cuentas de forma directa con sus electores. Como quiera que suena a utópico que este marco legal tenga vida en una Constitución catalana, no estaría de más aprovechar el trabajo para la nueva ley electoral de Catalunya.

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