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Situación de ansiedad

Ya hay ciudadanos que han puesto sordina a tanto informativo de TV y se refugian en la prensa

Enrique Arias Vega

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Todos los canales de televisión aumentaron su audiencia el último mes. Y se han puesto contentísimos por ello, como si el mérito fuera suyo y no del grado de interés (y preocupación) de los ciudadanos por los sucesos de Catalunya.

El español medio, más pendiente en los últimos años de la economía, el paro, la corrupción y otros dislates, ha permanecido ignorante hasta ahora de que el país estaba a punto de trocearse. Y, claro: de ahí su súbita y acelerada inquietud.

Pero dos meses consecutivos de cotidiana desazón y desasosiego acaban por alterar a cualquiera. Y ya hay ciudadanos, me dicen, que han puesto sordina a tanto informativo de TV que eleva a voz en grito la excitación y el nerviosismo del personal. Esos ciudadanos, al parecer, han vuelto a refugiarse en la prensa escrita, que permite, mucho más calmada, la reflexión y el análisis de lo que está ocurriendo, al margen, también, de los insultos de uno y otro signo que inundan las redes sociales.

Con todo ello, sin embargo, lo que único hemos logrado es estar sobreexcitados. Un amigo psicólogo me recuerda que hay puntas de angustia y zozobra del personal en momentos concretos (situación de paro o ruptura sentimental, por ejemplo) o ante fenómenos colectivos (crisis económica, atentados terroristas…), pero que ahora la matraca informativa es tal y continuada que la única manera de combatirla muchas veces consiste en apagar el televisor o el aparato de radio. Nadie sabe cómo acabará la crisis actual. Lo único seguro es que el estrés y sobreexcitación que está produciendo acabará por pasar factura personal a muchos conciudadanos. 

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