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´Snchz For Prsdent´

El ideario de Snchz o la estrategia de Snchz son inciertos; como sus vocales, de quita y pon
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Pedro Sánchez tiene a tiro la Moncloa. Ya lo avanzó Zapatero: «No te imaginas, Sonsoles, la cantidad de españoles que podrían ser presidente». Y ese vaticinio estremecedor, revelado por su hagiógrafo Suso de Toro, incluye a Sánchez, o Snchz una vez pasado por la túrmix del marketing, del mismo modo que Zapatero se transformó en ZP. Para colocar un producto en el mercado, solo se necesita una marca. Y ahí está Snchz, pisando los talones al PP según el análisis cruzado de nueve sondeos de la temporada de verano firmado por Kiko Llaneras, editor de Politikon, con Podemos cotizando en rojo y Ciudadanos al alza aunque quizá con techo de cristal: PP+Ciudadanos: 40%; PSOE+Podemos, 42%. El PSOE también puede pactar con Ciudadanos, aunque la opción marca 37%. Hay partido, según la metáfora recurrente de los politólogos.

El ideario de Snchz o la estrategia de Snchz o el programa de Snchz son inciertos; o más bien, como sus vocales, de quita y pon. Un trabajo de marketing que, al rastrear las huellas de sus discursos en Youtube, tiende a la melancolía del vacío. Pero en cuatro meses puede ser presidente. En definitiva ésta es ‘la era de la deselección’ –etiqueta acuñada por Pierre Rosanvallon en La contrademocracia– donde no se vota para elegir sino para eliminar a quien está en el poder. Así pues, lo que rige es una ‘política negativa’ con el castigo como motivación. El voto contra Aznar llevó al poder a Zapatero que andaba con su buen rollito flower power en la Arcadia de la burbuja; después el voto contra él, aupó al hombre gris; y el voto de castigo se puede llevar a Rajoy por la vía rápida de un mandato único. De momento, mientras Podemos hace el trabajo de desgaste, Sánchez sencillamente aguarda con su sonrisa de yerno ideal y sus frases de laboratorio.

La crisis de representación no se da solo en España, pero aquí la ausencia de ilusión va trufada con un plus de desideologización y el deterioro moral. El hispanista Stanley Payne decía días atrás que «España se ha convertido en un país de tipo posmoderno». Al PP se le ha visto manejar el aborto o el matrimonio homosexual con burdo fariseísmo electoralista, y hasta los jacobinos de Podemos usan máscara de centro. La sociedad, que no cree ni en sí misma, culpa de todo al ‘porco Governo’ de turno. Parece excesivo calificar España de «masa gregaria de lloronas subvencionadas y enanos gruñones» como dice Azúa; pero Payne tiene razón sobre esta sociedad civil de escasa educación cívica o política. Hay buenos mimbres para la ‘deselección’: ir a las urnas a patear el culo del presidente, mirando hacia atrás con ira. De momento Rajoy trata de no ser Rajoy –incluso se comunica y sonríe– a ver si gana en noviembre con otra versión de sí mismo; y Pedro ‘quien resiste, gana’ Snchz aguarda sentado a ver pasar el cadáver de su enemigo.

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