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Opinión Laboral

Sobre la jubilación

Deberíamos reflexionar, como sociedad, por qué tanta gente desea jubilarse

FRANC PONTI

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Franc Ponti, profesor de innovación en EADA Business School

Franc Ponti, profesor de innovación en EADA Business School

Se habla mucho del tema en las últimas semanas. Parece que el gobierno español está cambiando algunas cosas. Si nos queremos jubilar antes, pringamos. Si lo hacemos más tarde, dicen, habrá recompensa. Como los gobiernos prometen cosas y luego las desmienten o las incumplen, vaya usted a saber qué pasará con todo este asunto. Los ciudadanos, teórico centro de toda democracia, estamos pasando a ser invitados de piedra. Sin voz y con un voto cada vez menos respetado. Vaya tiempos.

Conozco muchas personas que están ansiosas por jubilarse. Lo entiendo perfectamente. Probablemente trabajan en empresas anodinas, donde tratan a la gente como un recurso más. Son empresas sin alma, burocratizadas, jerarquizadas, que no han conseguido insuflar pasión a sus integrantes. Cuando llega la edad de jubilarse, evidentemente, la gente se va, más o menos harta.

Hay otras personas que también quieren jubilarse aunque trabajen en empresas más decentes. Piensan que ya han trabajado bastante y que ahora quieren dedicar su tiempo a otras cosas. Me parece estupendo. La vida no es sólo trabajar y trabajar. Hay muchas más cosas, seguramente.

A mí me parece que, en general, querer jubilarse es un síntoma del fracaso de nuestro sistema. Siempre he pensado lo mismo. No opinaría igual si viera a los jubilados y a las jubiladas alegres, agradecidos a su pasado laboral y a su empresa. Pero no es el caso. La mayoría de personas se jubila con ganas, incluso con rabia contenida por no haberlo podido hacer antes.

Yo no quiero jubilarme porque me encanta mi trabajo. Dar clases, escribir, viajar, leer, acompañar a los alumnos en su carrera vital y profesional... Es un auténtico placer que me gustaría seguir experimentando hasta los ciento diez años. Cierto que hay momentos buenos y otros no tanto. La vida no es de color de rosa. Pero en general soy feliz, profundamente feliz. Me encanta aprender cosas nuevas y ponerlas en práctica. Quiero estudiar hasta el fin de mis días.

Deberíamos reflexionar, como sociedad, porque hay tanta gente deseosa de jubilarse. Las empresas deberían también pensar sobre el tema. Si la gente quiere marchar de una empresa a toda costa, ¿es que la empresa es una especie de cárcel? ¿O de internado? Cuando estás a gusto haciendo algo, normalmente no quieres que se acabe. Pero, por lo que escucho a mi alrededor, pasa todo lo contrario. La gente ve la jubilación como una especie de liberación, incluso sabiendo que van a cobrar menos o que, algún día, igual desaparecerán las pensiones.

¿Se jubilan los gatos? ¿Y los amaneceres? ¿Se jubilan las amapolas? Definitivamente el ser humano está profundamente alejado de su esencia primordial. No quiero ser pesimista, pero es lo que hay.

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