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Suiza, del convento de Albert Einstein a líder mundial

En 2016, el país presentó el mayor número de solicitudes per cápita en la Oficina Europea de Patentes (OEP)
 

JOSE-DANIEL VILA ROBERT

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Suiza, del convento de Albert Einstein a líder mundial

Suiza, del convento de Albert Einstein a líder mundial

La Confederación Helvética es campeona. En 2016, el país presentó el mayor número de solicitudes per cápita en la Oficina Europea de Patentes (OEP). ¿Tienen los suizos un espíritu de invención fuera de lo común? Una máquina para separar la grava, un indicador meteorológico que funciona con base en la humedad ambiente y una máquina de escribir eléctrica especial, son algunas de las patentes registradas en Suiza desde hace más de un siglo. Seguramente las examinó Albert Einstein. Y es que el célebre físico judío alemán, nacionalizado suizo, trabajó desde 1902 hasta 1909, en la Oficina Federal de Patentes de Berna. Un lugar que el mismo Einstein definió como «el convento secular donde vieron la luz mis mejores ideas».

Por aquél entonces, Suiza acababa de poner fin a una guerra comercial con Alemania, que acusaba a la industria química y farmacéutica helvética de copiar sus productos. Hasta la entrada en vigor de la Ley Federal de Patentes de 1888, Suiza era un país conocido por las falsificaciones. Más de un siglo después, la situación ha cambiado. Así lo confirman las estadísticas más recientes de la OEP, que en 2016 recibió casi 160.000 solicitudes del mundo entero. En cifras absolutas, el número de peticiones de Suiza, unas 7.300 parece modesto. Pero si se consideran las solicitudes de patentes per cápita, Suiza se sitúa en el primer puesto a nivel mundial, muy por delante de Estados Unidos y China.

La primacía de Suiza se debe a un puñado de grandes empresas que cada año presentan un número considerable de solicitudes. Se trata, fundamentalmente, de multinacionales de los sectores farmacéutico y de ingeniería, como Hofmann-La Roche o ABB. En mi opinión, decir que Suiza es el país más innovador solo con base a las estadísticas de patentes, no sería correcto. Si, por ejemplo, Hofmann-La Roche trasladara su sede social de Basilea a Vaduz, Liechtenstein se convertiría en el país líder en patentes y Suiza perdería su primacía. Además, algunos inventos se hacen en el extranjero, pero se registran como suizos. Pensemos en Novartis, que dispone de centros de investigación en Estados Unidos y China.

Las empresas suizas y alemanas, a diferencia de las españolas o italianas, han fomentado una cultura de patentes. Esto se debe a la tipología de la investigación que se lleva a cabo en Suiza: hay muchas empresas que, además de producir, innovan. A escala global, se nota un descenso de las solicitudes en el sector farmacéutico, porque se invierte menos en investigación y hay más medicamentos genéricos en el mercado. En cambio, han crecido las solicitudes de patentes en los ámbitos de la energía, desde las medidas de ahorro energético hasta las fuentes renovables, y de las tecnologías informáticas. En Suiza, la farmacéutica y la ingeniería siguen siendo sectores innovadores. Hay otro campo en plena expansión, a saber, el de los dispositivos médicos. Se trata, por ejemplo, de prótesis o aparatos que controlan el flujo sanguíneo.

Depositar una solicitud de patente, es un método para brindar oportunidades de desarrollo a los inventos que son prometedores. En definitiva, lo que cuenta no es el número de patentes, sino el resultado final, o sea, que los productos y los procedimientos innovadores se pongan a disposición de la sociedad.

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