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Opinion EDITORIAL

También nos jugamos la sanidad

El ruido por el monotema oculta temas de gran urgencia para Tarragona, Reus y Tortosa como la asistencia sanitaria

 

Diari de Tarragona

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El acalorado debate del monotema ha tapado por completo en esta campaña electoral cualquier otro asunto por muy importante que sea para los ciudadanos. Por ejemplo, la demarcación de Tarragona tiene un grave problema de administración sanitaria que se encuentra abierto en canal. La incertidumbre política ofrece pocas esperanzas de solución a las múltiples incógnitas que deben despejarse. Es de suma urgencia la renovación del Hospital Joan XXIII, obsoleto en gran parte de sus instalaciones. El director del Servei Català de la Salut, David Elvira, ha anunciado la apertura del concurso de ideas para la renovación prevista. Algo se mueve, pero la incógnita permanente sobre la gobernabilidad añade escepticismo a la eterna promesa de modernizar la instalación. No está mejor la situación en Reus, donde están en vilo por si el resultado electoral pudiera afectar al acuerdo alcanzado el pasado verano entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Reus para poner en marcha el consorcio del Hospital Sant Joan que contempla que el 55% por ciento del centro queda en manos del CatSalut y el Ayuntamiento de Reus conserva el 45% restante. Tanta provisionalidad impide abordar seriamente toda la reforma organizativa que pide a gritos la Región Sanitaria. Todos los profesionales del sector coinciden en demandar un mayor esfuerzo de racionalidad en la administración de los recursos humanos, que son de gran calidad, con profesionales de gran prestigio. No basta con renovar las instalaciones del Jean XXIII y consolidar el nuevo modelo de gestión del San Jean. También es necesario implementar un plan que permita mejorar el servicio a los ciudadanos, que reduzca las listas de espera, que mejore la asistencia de especialistas en las urgencias y, en definitiva que optimice los recursos.
Como remate final no podemos olvidar Tortosa donde también están pendientes de la necesaria y urgente reforma del Hospital Verge de la Cinta. Es evidente que nada de lo que hablamos será posible sin un gobierno fuerte, estable y racional.

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